Un rollo de piel, una tinta negra, una caña cortada y un hombre que copia, letra tras letra, un texto que no tiene derecho a escribir de memoria: eso es un Séfer Torá. Basta una sola letra falsa o dañada para que quede inapto para la lectura pública. ¿Cómo se llega a ser sofer (escriba)? ¿Con qué se escribe? ¿Qué se hace con un rollo gastado? Este artículo responde a partir de la Torá, el Talmud, Maimónides (Rambam) y el Shulján Aruj, distinguiendo la halajá (la ley que se practica), la agadá (lectura moral), la cábala y el jasidismo, y por último la historia y la arqueología.
El Séfer Torá es el rollo manuscrito de los cinco libros de Moshé, escrito a mano sobre pergamino por un escriba formado, con una tinta y una caña prescritas, con la intención de santidad (lishmá), a partir de un texto de referencia. Las leyes proceden del Talmud y del Rambam, y las recoge el Shulján Aruj (Yoré Deá 270 a 284). Las comunidades asquenazíes, sefardíes y jasídicas las siguen, con divergencias de escritura y de detalle. Según el Rambam, todo hombre de Israel está obligado a escribir un Séfer Torá, o a hacer que se escriba uno, para sí mismo.
¿Qué es un Séfer Torá?
El Séfer Torá («libro de la Torá») es el rollo que contiene el texto del Pentateuco (Bereshit, Shemot, Vaikrá, Bamidbar, Devarim), sin vocales, sin signos de cantilación y sin puntuación. Es el rollo del que se lee cada semana la parashá en la sinagoga (véanse ¿Qué es la Torá? y ¿Qué es una sinagoga?). Se compone de hojas de pergamino cosidas entre sí y enrolladas sobre dos varas de madera (atzé jaim, «árboles de vida»); el Talmud ya describe este modo de enrollarlo, desde los dos extremos hacia el centro, «como hacían los escribas de Jerusalén» (Bava Batra 14a).
Los tefilín y la mezuzá contienen también pasajes de la Torá, escritos por el mismo tipo de escriba, según reglas parecidas (véanse los tefilín y la mezuzá): se habla de STaM (Séfer Torá, Tefilín, Mezuzot). Un jumásh, libro impreso o rollo de un solo libro de la Torá, no tiene la santidad de un Séfer Torá completo (Rambam, Hiljot Séfer Torá 7:14; Shulján Aruj, Yoré Deá 283:1).
Se cita comúnmente la cifra de 304.805 letras para un Séfer Torá. No procede del Talmud: la Guemará cuenta más bien que los antiguos «sofrim» contaban las letras y que, ya en tiempos de Rav Yosef, no se sabía contar con exactitud, por falta de pericia en las letras plenas y defectivas (Kidushín 30a). La cifra es, pues, una indicación habitual, no una regla halájica.
Las fuentes del mandamiento: escribir un Séfer Torá
La propia Torá habla de escritura. Moshé «escribió esta Torá y la entregó a los sacerdotes» (Devarim [Deuteronomio] 31:9); después pidió a los levitas que colocaran «este libro de la Torá» junto al Arca (31:26). El rey, por su parte, debe escribir para sí una copia de la Torá, tenerla consigo y leer en ella «todos los días de su vida» (Devarim 17:18-19). Pero es otro versículo de Devarim, en el capítulo 31, el que el Talmud y el Rambam aplican a todo israelita:
«Y ahora, escribid para vosotros este cántico, enseñadlo a los hijos de Israel, ponedlo en su boca.»
(Devarim 31:19) — וְעַתָּה כִּתְבוּ לָכֶם אֶת־הַשִּׁירָה הַזֹּאת וְלַמְּדָהּ אֶת־בְּנֵי־יִשְׂרָאֵל שִׂימָהּ בְּפִיהֶם
El Talmud cita este versículo a este propósito (Sanedrín 21b), y el Rambam precisa cómo lo lee:
«Es un mandamiento positivo para todo hombre de Israel escribir un Séfer Torá para sí mismo, como está dicho: “Y ahora, escribid para vosotros este cántico”, es decir: escribid para vosotros la Torá que contiene este cántico, pues no se escribe la Torá sección por sección. Aunque sus padres le hayan dejado un Séfer Torá, es una mitzvá escribir uno de su propio caudal. Si lo escribió de su mano, es como si lo hubiera recibido del monte Sinaí.»
(Rambam, Hiljot Séfer Torá 7:1) — מִצְוַת עֲשֵׂה עַל כָּל אִישׁ וְאִישׁ מִיִּשְׂרָאֵל לִכְתֹּב סֵפֶר תּוֹרָה לְעַצְמוֹ שֶׁנֶּאֱמַר ״וְעַתָּה כִּתְבוּ לָכֶם אֶת הַשִּׁירָה״. כְּלוֹמַר כִּתְבוּ לָכֶם תּוֹרָה שֶׁיֵּשׁ בָּהּ שִׁירָה זוֹ, לְפִי שֶׁאֵין כּוֹתְבִין אֶת הַתּוֹרָה פָּרָשִׁיּוֹת פָּרָשִׁיּוֹת. וְאַף עַל פִּי שֶׁהִנִּיחוּ לוֹ אֲבוֹתָיו סֵפֶר תּוֹרָה מִצְוָה לִכְתֹּב מִשֶּׁלּוֹ. ואִם כְּתָבוֹ בְּיָדוֹ הֲרֵי הוּא כְּאִלּוּ קִבְּלָהּ מֵהַר סִינַי
Este mandamiento figura entre las 613 mitzvot (véase las 613 mitzvot; Séfer Hamitzvot del Rambam, mitzvá positiva 18). Pocas personas saben escribir un Séfer Torá: según el Rambam, quien no sabe hacerlo lo hace escribir a otros (Hiljot Séfer Torá 7:1). La Guemará dice que quien compra un Séfer Torá en el mercado es «como quien toma una mitzvá en el mercado», mientras que a quien lo escribe se le acredita como si lo hubiera recibido en el Sinaí; y que quien corrige aunque sea una sola letra es considerado como si lo hubiera escrito entero (Menajot 30a).
Vender un Séfer Torá está en principio prohibido, incluso si se es pobre; el Rambam solo admite una venta para estudiar Torá o para casarse, y únicamente a falta de otro bien que vender (Hiljot Séfer Torá 10:2; Shulján Aruj, Yoré Deá 270:1). Hoy se cumple también el mandamiento escribiendo o comprando libros de estudio, pues es sobre todo con ellos como se estudia (Yoré Deá 270:2).
El sofer: formación, cualidades, misión
La palabra sofer viene de la raíz «contar», y el Talmud da la razón:
«Por eso los primeros maestros fueron llamados sofrim (“contadores”): contaban todas las letras de la Torá. Decían que la vav de “gajón” es la mitad de las letras del Séfer Torá (…).»
(Kidushín 30a) — לְפִיכָךְ נִקְרְאוּ רִאשׁוֹנִים ״סוֹפְרִים״, שֶׁהָיוּ סוֹפְרִים כׇּל הָאוֹתִיּוֹת שֶׁבַּתּוֹרָה, שֶׁהָיוּ אוֹמְרִים: וָא״ו דְּ״גָחוֹן״– חֶצְיָין שֶׁל אוֹתִיּוֹת שֶׁל סֵפֶר תּוֹרָה
La página continúa con darosh darash (mitad de las palabras) y vehitgalá (mitad de los versículos); pero Rav Yosef objeta que los antiguos «eran expertos en letras plenas y defectivas, nosotros no lo somos» (Kidushín 30a). Escribir exactamente «pleno» o «defectivo» está desde el origen en el corazón del oficio.
El sofer se define menos por un diploma que por una misión: conservar exactamente la letra. Rabí Meír cuenta:
«(…) “Soy escriba.” Me dijo: “Hijo mío, sé cuidadoso en tu obra, porque tu obra es obra del Cielo: si omites una sola letra o si añades una sola, destruyes el mundo entero.”»
(Eruvín 13a) — לַבְלָר אֲנִי. אָמַר לִי: בְּנִי, הֱוֵי זָהִיר בִּמְלַאכְתֶּךָ, שֶׁמְּלַאכְתְּךָ מְלֶאכֶת שָׁמַיִם הִיא, שֶׁמָּא אַתָּה מְחַסֵּר אוֹת אַחַת אוֹ מְיַיתֵּר אוֹת אַחַת — נִמְצֵאתָ מַחֲרִיב אֶת כָּל הָעוֹלָם כּוּלּוֹ
Esta frase es una exhortación (agadá), pero la halajá la hace muy concreta. El escriba debe ser judío, adulto, fiel a la Torá y conocer las leyes de la escritura. El Rambam enumera a aquellos cuya escritura es inválida:
«Un Séfer Torá, tefilín y mezuzot que haya escrito un apikorós serán quemados. Si los escribió un samaritano, un judío apóstata, un delator entregado al opresor, un esclavo, una mujer o un menor, son inaptos (…).»
(Rambam, Hiljot Séfer Torá 1:13) — סֵפֶר תּוֹרָה תְּפִלִּין וּמְזוּזוֹת שֶׁכְּתָבָן אֶפִּיקוֹרוֹס יִשָּׂרְפוּ. כְּתָבָן כּוּתִי אוֹ יִשְׂרָאֵל מוּמָר אוֹ מוֹסֵר בְּיַד אַנָּס אוֹ עֶבֶד אוֹ אִשָּׁה אוֹ קָטָן הֲרֵי אֵלּוּ פְּסוּלִין
¿Y las mujeres?
La fuente de esta exclusión es talmúdica: la Guemará deduce de la proximidad de los versículos «los atarás (…) los escribirás» (Devarim 6:8-9) que solo quien está obligado por la mitzvá de los tefilín puede escribir Séfer Torá, tefilín y mezuzot (Guitín 45b; Menajot 42b). El Rambam lo aplica a las mujeres (Hiljot Séfer Torá 1:13, citado arriba; 7:1 habla de «todo hombre») y el Shulján Aruj resuelve del mismo modo (Yoré Deá 281:3). Es la regla que se sigue en la ortodoxia; aquí no tratamos las posiciones contemporáneas que la cuestionan, y remitimos a un rabino para cualquier situación concreta.
Formación y práctica
El oficio se transmite mediante aprendizaje: el futuro sofer estudia las leyes de escritura (reunidas en particular en Yoré Deá 270-284 y en obras especializadas) y se ejercita junto a un maestro en trazar las 22 letras. El Rambam contempla un caso revelador: si el escriba declara, después de hecho, que no escribió los Nombres divinos por su santidad, no se le cree para invalidar el rollo, pero sí para hacerle perder su salario; si dice que las pieles no fueron trabajadas para el Séfer Torá, se le cree y el rollo es inapto (Hiljot Séfer Torá 1:18).
Los materiales: pergamino, tinta, pluma, tendones
El pergamino
La halajá fija la piel. El Rambam distingue tres clases (Hiljot Séfer Torá 1:6-7): el guevil (piel entera, depilada, salada, trabajada con harina y luego con agalla), el klaf (la capa interior de la piel, del lado de la carne, tras dividirla) y el duksustos (la capa exterior, del lado del pelo). Escribe:
«Es una halajá dada a Moshé en el Sinaí que el Séfer Torá se escriba sobre guevil, del lado del pelo (…).»
(Rambam, Hiljot Séfer Torá 1:8) — הֲלָכָה לְמשֶׁה מִסִּינַי שֶׁיִּהְיוּ כּוֹתְבִין סֵפֶר תּוֹרָה עַל הַגְּוִיל וְכוֹתְבִין בִּמְקוֹם הַשֵּׂעָר
El Rambam precisa que si se escribió sobre klaf, es válido (1:9). El Rema señala que nuestros pergaminos son de mejor calidad que el guevil y que hoy se escribe sobre el lado de la carne del klaf; juzga inválido, en principio, un Séfer Torá escrito del lado del pelo sobre nuestros klafim, aunque recoge opiniones indulgentes (Shulján Aruj, Yoré Deá 271:3). La piel debe proceder de un animal puro, incluso muerto de forma natural o declarado trefá, pero no de pescado (Rambam 1:10; Yoré Deá 271:1); debe haber sido trabajada «para el Séfer Torá», diciéndolo durante el curtido (Rambam 1:11; Yoré Deá 271:1). Después debe ser rayada con líneas: un Séfer Torá escrito sin líneas es inapto (Rambam 1:12; Yoré Deá 271:5).
La tinta
La tinta clásica se hace de hollín (de humo de aceite, de pez o de cera), ligado con goma de árbol y un poco de miel, secado en panes, que se disuelve en el momento de escribir en una decocción de agalla (Rambam 1:4). Debe ser negra y duradera: cualquier otro color, o el oro, invalida, aunque sea para una sola letra (Rambam 1:5; Yoré Deá 271:6). El Rema, citando el Zohar (Terumá), recomienda preparar la tinta con ingredientes procedentes del árbol (271:6). El Talmud cuenta que Rabí Meír ponía sulfato de hierro (kankantom) en la tinta cuando estudiaba con Rabí Akiva (Eruvín 13a); el Rambam admite una tinta de agalla y kankantom, que no se borra (1:4).
La pluma
El Talmud habla de un kulmos, una caña cortada (Shabat 133b). El Shulján Aruj dice que se escribe con la mano derecha (Yoré Deá 271:7); el Rema recoge también la opinión de quienes exigen una caña y no una pluma de ave (ibid.).
Los tendones
Las hojas se cosen entre sí con tendones (guidim) de un animal puro; la costura no llega hasta los extremos de la hoja (Shulján Aruj, Yoré Deá 278:1).
¿Por qué tanto cuidado? El Talmud ve en ello el deber de embellecer la mitzvá, a partir del versículo «Este es mi D-os y Lo glorificaré» (Shemot [Éxodo] 15:2):
«Un hermoso Séfer Torá, y escribe en él, para Su Nombre, con una hermosa tinta, una hermosa caña y un escriba experto (…).»
(Shabat 133b, según Shemot 15:2) — סֵפֶר תּוֹרָה נָאֶה, וּכְתוֹב בּוֹ לִשְׁמוֹ בִּדְיוֹ נָאֶה, בְּקוּלְמוֹס נָאֶה, בְּלַבְלָר אוּמָּן
La escritura, letra por letra
Lishmá: escribir para la santidad
El sofer debe escribir con la intención de santidad. El Shulján Aruj precisa el gesto:
«El escriba debe decir, al comenzar a escribir: “Escribo este libro para la santidad del Séfer Torá”, y eso basta para todo el libro. Debe tener delante otro libro del que copiar, pues está prohibido escribir una sola letra de memoria (…).»
(Shulján Aruj, Yoré Deá 274:1-2) — צריך שיאמר הסופר כשיתחיל לכתוב ספר זה אני כותב לשם קדושת ספר תורה ומספיק לכל הספר צריך שיהיה לפניו ספר אחר שיעתיק ממנו שאסור לכתוב אות אחת שלא מן הכתב וצריך שיקרא כל תיבה בפיו קודם שיכתבנה
El sofer lee así cada palabra con la boca antes de escribirla, lo que evita los errores de memoria. Los Nombres divinos exigen una atención todavía mayor:
«Quien escribe un Séfer Torá, tefilín o una mezuzá sin intención, escribiendo un Nombre divino no por su santidad, los hace inaptos. Por eso, cuando se escribe el Nombre, aunque el rey de Israel te salude, no se le responde.»
(Rambam, Hiljot Séfer Torá 1:15) — הַכּוֹתֵב סֵפֶר תּוֹרָה אוֹ תְּפִלִּין אוֹ מְזוּזָה וּבִשְׁעַת כְּתִיבָה לֹא הָיְתָה לוֹ כַּוָּנָה וְכָתַב אַזְכָּרָה מִן הָאַזְכָּרוֹת שֶׁבָּהֶן שֶׁלֹּא לִשְׁמָן פְּסוּלִין. לְפִיכָךְ הַכּוֹתֵב אֶת הַשֵּׁם אֲפִלּוּ מֶלֶךְ יִשְׂרָאֵל שׁוֹאֵל בִּשְׁלוֹמוֹ לֹא יְשִׁיבֶנּוּ
Si el escriba escribe dos o tres Nombres seguidos, puede interrumpirse entre ellos para responder (Rambam 1:15; Yoré Deá 276:3). Si olvidó un Nombre entero, puede añadirlo entre las líneas; pero un Nombre escrito en parte en la línea y en parte por encima hace inapto el rollo (Rambam 1:16).
La forma de las letras
El Shulján Aruj pide una escritura hermosa, recta y completa: una alef y una lámed escritas pegadas una a otra son inaptas (Yoré Deá 274:3). Las 22 letras tienen cada una una forma precisa, y ninguna debe tocar a la letra vecina. El Rambam cuenta veinte causas de invalidación de un rollo, entre ellas la omisión o el añadido de una sola letra, una letra que toca a otra, una letra tan dañada que ya no se lee o que se parece a otra (Hiljot Séfer Torá 10:1). Para las palabras escritas «malé» (con letra de lectura) o «jaser» (sin ella), la copia debe ser exacta, aunque el sentido no cambie (Rambam 7:11).
Sobre algunas letras, el sofer añade pequeños trazos, los taguín («coronas»). El Rambam escribe: «Hay una letra que tiene un solo tag, y una que tiene siete. Todos los taguín tienen forma de zayin, finos como un cabello» (7:8). El Talmud precisa que siete letras (shin, ayin, tet, nun, zayin, guímel, tzadi) llevan tres (Menajot 29b). Una agadá cuenta su razón:
«Rav Yehudá dijo en nombre de Rav: cuando Moshé subió a lo alto, encontró al Santo, bendito sea, sentado atando coronas a las letras. Le dijo: “Dueño del mundo, ¿quién Te retiene?” Le respondió: “Hay un hombre que habrá, dentro de varias generaciones, Akiva ben Yosef, que interpretará cada punta de estas coronas en montones de halajot.”»
(Menajot 29b) — בְּשָׁעָה שֶׁעָלָה מֹשֶׁה לַמָּרוֹם, מְצָאוֹ לְהַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא שֶׁיּוֹשֵׁב וְקוֹשֵׁר כְּתָרִים לָאוֹתִיּוֹת, אָמַר לְפָנָיו: רִבּוֹנוֹ שֶׁל עוֹלָם, מִי מְעַכֵּב עַל יָדֶךָ? אָמַר לוֹ: אָדָם אֶחָד יֵשׁ שֶׁעָתִיד לִהְיוֹת בְּסוֹף כַּמָּה דּוֹרוֹת וַעֲקִיבָא בֶּן יוֹסֵף שְׁמוֹ, שֶׁעָתִיד לִדְרוֹשׁ עַל כׇּל קוֹץ וָקוֹץ תִּילִּין תִּילִּין שֶׁל הֲלָכוֹת
La continuación del pasaje cuenta que Moshé, colocado al fondo de la sala de estudio de Rabí Akiva, no entiende lo que allí se dice, y luego se calma al oír que es una halajá dada a Moshé en el Sinaí (Menajot 29b). Es una agadá, no una regla de práctica.
La maquetación
El Rambam señala usos de los escribas: de 48 a 60 líneas por columna (7:10), pudiendo contener cada línea tres veces la palabra «lemishpejotejem», es decir, unas treinta letras (7:4). El uso corriente hoy es de 42 líneas, y de 51 entre los yemenitas (Wikipedia, «Torah scroll»). Se dejan cuatro líneas vacías entre los libros de la Torá (Rambam 7:7; Yoré Deá 273:1), y los dos cánticos (el del mar, Haazinu) tienen una disposición particular (Rambam 7:10-11; 8:3).
El escriba no debe alargar las letras para llenar un hueco al final de la línea: deja el espacio libre (Yoré Deá 273:3; Rambam 7:5-6).

Fidelidad del texto: abiertas y cerradas, Ben Asher, correcciones, guenizá
Parashiot abiertas y cerradas
El texto de la Torá no es continuo: está dividido en secciones separadas por un blanco, las parashiot abiertas (petujá) y cerradas (setumá). El Rambam, constatando «una gran confusión en los libros» sobre este punto, consignó la lista completa de estas secciones y dijo en qué ejemplar se apoya:
«El libro en el que nos hemos apoyado para estas cuestiones es el que se conoce en Egipto, que comprende veinticuatro libros, que estuvo en Jerusalén durante muchos años para que se corrigieran los libros a partir de él, y en el que todos se apoyaban, pues Ben Asher lo había corregido, había trabajado en él muchos años y lo había revisado varias veces mientras se copiaba. En él me he apoyado para el Séfer Torá que escribí conforme a la halajá.»
(Rambam, Hiljot Séfer Torá 8:4) — וְסֵפֶר שֶׁסָּמַכְנוּ עָלָיו בִּדְבָרִים אֵלּוּ הוּא הַסֵּפֶר הַיָּדוּעַ בְּמִצְרַיִם שֶׁהוּא כּוֹלֵל אַרְבָּעָה וְעֶשְׂרִים סְפָרִים שֶׁהָיָה בִּירוּשָׁלַיִם מִכַּמָּה שָׁנִים לְהַגִּיהַּ מִמֶּנּוּ הַסְּפָרִים וְעָלָיו הָיוּ הַכּל סוֹמְכִין לְפִי שֶׁהִגִּיהוֹ בֶּן אָשֵׁר וְדִקְדֵּק בּוֹ שָׁנִים הַרְבֵּה וְהִגִּיהוֹ פְּעָמִים רַבּוֹת כְּמוֹ שֶׁהֶעְתִּיקוּ וְעָלָיו סָמַכְתִּי בְּסֵפֶר הַתּוֹרָה שֶׁכָּתַבְתִּי כְּהִלְכָתוֹ
Este ejemplar se identifica generalmente con el Códice de Alepo, escrito hacia 920 en Tiberíades, con los puntos vocálicos y las notas masoréticas de Aharón ben Asher; la mayor parte de la Torá desapareció de él durante los disturbios de Alepo de 1947 (Wikipedia, «Aleppo Codex»).
Persisten desacuerdos sobre la forma exacta de estas secciones. El Shulján Aruj extrae de ello una conducta de prudencia:
«En cuanto a la forma de la parashá abierta y de la parashá cerrada, hay desacuerdo entre el Rambam y el Rosh, y quien teme al Cielo cumplirá con todas las opiniones (…).»
(Shulján Aruj, Yoré Deá 275:2) — בצורת פתוחה וצורת סתומה יש מחלוקת בין הרמב»ם והרא»ש וירא שמים יצא את כולם
El Rema añade que, si no se puede lograr, no se aparta del Rambam, en quien se apoyaron los demás (ibid.).
Errores y correcciones
Un Séfer Torá debe ser releído y corregido: según el Rambam, un rollo no corregido no se conserva más de treinta días (7:12; Yoré Deá 279:1). Con tres errores por página, se corrige; con cuatro, se lleva a la guenizá (7:12). Una palabra olvidada puede colgarse entre las líneas, pero no entre dos hojas (Yoré Deá 276:1); una palabra escrita plena en lugar de defectiva se raspa (Rambam 7:13). Un error en la disposición de las secciones es más grave: el Rambam estima que hay que retirar toda la página (8:3), mientras que otras autoridades admiten la corrección (Rema sobre Yoré Deá 275:1).
Nunca se corrige un Séfer Torá «por razonamiento», sino solo con prueba clara del error (Yoré Deá 279:1). Una hoja rasgada después de la costura se recose con los mismos tendones, según condiciones precisas (Yoré Deá 280:1).
¿Qué se hace con un rollo gastado?
«Un Séfer Torá gastado o que se ha vuelto inapto se coloca en una vasija de barro y se entierra junto a discípulos de sabios: esa es su guenizá.»
(Rambam, Hiljot Séfer Torá 10:3) — סֵפֶר תּוֹרָה שֶׁבָּלָה אוֹ שֶׁנִּפְסַל נוֹתְנִין אוֹתוֹ בִּכְלִי חֶרֶשׂ וְקוֹבְרִין אוֹתוֹ אֵצֶל תַּלְמִידֵי חֲכָמִים וְזוֹ הִיא גְּנִיזָתוֹ
Por tanto, no se tira ni se quema un rollo inapto (salvo si lo escribió un apikorós). Las fundas gastadas sirven de mortaja a un muerto sin familia (met mitzvá); el arca y el asiento sobre el que se coloca el rollo se entierran también cuando están gastados (Rambam 10:3-4; Yoré Deá 282:10-12). En cuanto al respeto debido al rollo, uno se levanta ante él cuando lo ve pasar (Yoré Deá 282:2), no se lleva ni a los servicios, ni al baño ritual, ni al cementerio (282:4), y no se le da la espalda (282:1).
Asquenazíes, sefardíes, jasidim: lo que cambia y lo que no cambia
Las leyes de escritura son comunes a todas las comunidades ortodoxas; las diferencias afectan a detalles de forma y de práctica (véanse ¿Qué diferencia hay entre judíos asquenazíes y sefardíes? y ¿Qué es el jasidismo?).
- La escritura. Se distinguen tres grandes escrituras de escribas: el ketav Beit Yosef, uso asquenazí estándar; el ketav ha-Arí (nombre del Arizal), escritura jasídica; el ketav Baal HaTania, escritura de Jabad; y el ketav sefardí, llamado también «vélish», uso de los judíos sefardíes y orientales, entre ellos los yemenitas (Wikipedia, «Ktav Stam»). Cada familia tiene sus formas de letras; remitimos a un escriba para el detalle.
- Los puntos de detalle ya vistos (guevil o klaf, caña o pluma, forma de las secciones abiertas y cerradas, número de líneas) son también lugares de divergencia entre el Rambam, el Rema y los usos locales; los yemenitas escriben 51 líneas por columna, frente a 42 en el uso corriente (Wikipedia, «Torah scroll»).
Un punto común: sea cual sea la comunidad, un Séfer Torá solo se lee en público si está exento de las veinte causas de invalidación del Rambam (Hiljot Séfer Torá 10:1).
Agadá, cábala y jasidismo
La tradición ha meditado mucho sobre la forma del Séfer Torá. Aquí se distingue la lectura moral, la mística y la ley.
Agadá. Una tradición, recogida en particular por Rashí, dice que la Torá estaba escrita ante D-os «en fuego negro sobre fuego blanco»:
«(…) porque estaba escrita ante Él en fuego negro sobre fuego blanco.»
(Rashí sobre Shir Hashirim 5:11) — עַל שֵׁם שֶׁהָיְתָה כְתוּבָה לְפָנָיו אֵשׁ שְׁחוֹרָה עַל גַּבֵּי אֵשׁ לְבָנָה
En esta imagen, la tinta es el fuego negro y el pergamino el fuego blanco. Otra agadá, ya citada, ve en las coronas de las letras el germen de la interpretación de Rabí Akiva (Menajot 29b).
Cábala y jasidismo. El Rema, citando el Zohar (Terumá), recomienda preferir, para la tinta, ingredientes procedentes del árbol (Yoré Deá 271:6). El jasidismo tiene sus propias escrituras de escribas (ketav ha-Arí, del nombre del Arizal; ketav Baal HaTania para Jabad): estas elecciones pertenecen a la costumbre de la comunidad (minhag), no a la validez básica del rollo.
Un poco de historia y de arqueología
La escritura de la Torá. En el Talmud, una discusión trata de la escritura misma. Mar Zutra dice:
«Al principio, la Torá fue dada a Israel en escritura hebrea (ivrit) y en lengua santa; les fue dada de nuevo, en los días de Ezra, en escritura asiria (ashurit) y en lengua aramea. Israel escogió la escritura asiria y la lengua santa, y dejó a la gente común la escritura hebrea y la lengua aramea.»
(Sanedrín 21b) — בַּתְּחִלָּה נִיתְּנָה תּוֹרָה לְיִשְׂרָאֵל בִּכְתָב עִבְרִי וּלְשׁוֹן הַקּוֹדֶשׁ. חָזְרָה וְנִיתְּנָה לָהֶם בִּימֵי עֶזְרָא בִּכְתָב אַשּׁוּרִי וּלְשׁוֹן אֲרַמִּי. בֵּירְרוּ לָהֶן יִשְׂרָאֵל כְּתָב אַשּׁוּרִי וּלְשׁוֹן הַקּוֹדֶשׁ, וְהִנִּיחוּ לַהֶדְיוֹטוֹת כְּתָב עִבְרִית וּלְשׁוֹן אֲרַמִּי
Otra opinión, la de Rabí Yehudá Hanasí, es que la Torá fue dada desde el origen en escritura ashurit; luego habría pasado a ser una escritura diferente antes de volver (Sanedrín 22a). Según el uso erudito, la escritura que han conservado los samaritanos es próxima a la antigua escritura paleohebrea. La propia tradición vacila, pues, entre varias respuestas.
Los textos más antiguos. Los amuletos de plata de Ketef Hinom (Jerusalén, descubiertos en 1979 por Gabriel Barkay, fechados a finales del siglo VII o principios del VI antes de la era común) llevan una variante de la bendición de los sacerdotes (Bamidbar 6:24-26): se encuentran entre las citas más antiguas conocidas de un texto bíblico, pero no de los Séfer Torá. En Qumrán, el gran Rollo de Isaías (hacia 125 antes de la era común; 17 hojas cosidas, unos 7,3 metros; Santuario del Libro, Jerusalén) muestra lo que podía ser un rollo bíblico antiguo, pero no contiene la Torá. En Ein Guedi, un rollo de Vaikrá (principio de los capítulos 1 y 2), quemado con la sinagoga y descifrado en 2015 mediante desenrollado virtual (Brent Seales), está fechado por carbono 14 en los siglos III-IV de la era común (la paleografía lo sitúa antes); su texto corresponde al texto masorético. El Séfer Torá completo más antiguo que se conoce es el de la Universidad de Bolonia, identificado en 2013 por Mauro Perani y fechado por carbono 14 hacia 1155-1225, de unos 36 metros de largo (Wikipedia, «Bologna Torah Scroll»).
Estos descubrimientos son objeto de debate erudito (Qumrán atestigua otras formas de texto antes de la fijación del texto masorético); la halajá, por su parte, fija el texto para la práctica mediante el códice del que habla el Rambam.
Lo que enseña el Rav Raphaël Benizri
El Rav Benizri no ha dedicado una clase a la escritura del Séfer Torá, pero vuelve a ella como a una imagen. Referimos lo que dicen sus clases publicadas, sin añadir nada.
- Cada uno es una letra del Séfer Torá. En su clase sobre Elul («la particularidad de cada uno»), el Rav explica que el pueblo judío cuenta tantas almas como letras tiene la Torá, y que una sola letra dañada hace impropio todo el Séfer Torá; cada letra tiene su función en la palabra. Véase Elul: la particularidad de cada uno. Vuelve sobre ello en Elul: el papel del hombre: si faltara una sola letra, el Séfer quedaría «fuera de circuito», como el mundo cuando el hombre no cumple su función. Es una lectura homilética, no una regla de halajá.
- El blanco que rodea la letra. En su clase sobre Pirkei Avot (Shemayá y Avtalyón), el Rav distingue en la letra cuatro niveles (su forma, su fonética, su música y su autonomía: no debe tocar a la letra vecina) y cita un pensamiento según el cual lo más importante de la letra es «el blanco que la rodea, no el negro que la escribe». Véase Pirkei Avot: Shemayá y Avtalyón. En Jayé Sará: la fuente de la vida, dice que lo más sagrado en la escritura de un Séfer Torá no es ni la letra, ni el tag, ni la cantilación, sino el blanco que rodea la letra, «donde nada está escrito y donde todo está por descubrir».
- El pergamino convertido en sagrado. En la clase sobre Vayetzé, el Rav observa que mientras la página está en blanco se puede escribir en ella cualquier cosa; si se escribe algo sagrado, la página se vuelve sagrada, y si la escritura se borra, el rollo pierde su función pero no se puede tirar. Véase Vayetzé: los enfrentamientos de los patriarcas. Esto coincide con la guenizá (Rambam, Hiljot Séfer Torá 10:3): comparación de la redacción.
- La escritura ashurit. En la clase sobre la torre de Babel, el Rav evoca la escritura del Séfer Torá, el ketav ashurí, que no era la escritura original (conservada, dice, por los samaritanos) sino la que recuperó sus valores en la época de Ezra. Esto coincide con la discusión talmúdica citada más arriba (Sanedrín 21b-22a; comparación de la redacción). Véase Noaj: la torre de Babel.
Ideas equivocadas sobre el Séfer Torá
«Un Séfer Torá lo escribe un rabino.» No necesariamente: lo escribe un escriba (sofer). Su competencia es la de las leyes de escritura; puede ser rabino o no.
«Un error se corrige como en un documento.» Se corrigen algunos errores raspando o añadiendo, dentro de límites precisos (Rambam 7:12-13); otros, como una sección mal abierta o cerrada, pueden exigir retirar la página (8:3). Un Séfer Torá no corregido no se conserva más de treinta días (Yoré Deá 279:1).
«El número de letras (304.805) es una regla.» Es un recuento de la tradición, no una regla de la halajá; en la Guemará, Rav Yosef reconoce que ya no se sabe contar con exactitud (Kidushín 30a).
Preguntas frecuentes sobre el Séfer Torá
¿Cuánto tiempo se tarda en escribir un Séfer Torá?
Las fuentes modernas indican aproximadamente de un año a un año y medio (Chabad.org, «Torah Scroll Facts»; Wikipedia, «Torah scroll»).
¿Qué diferencia hay entre un Séfer Torá, unos tefilín y una mezuzá?
Son tres obras distintas del mismo oficio (STaM). El Séfer Torá es el rollo completo; los tefilín contienen cuatro pasajes y la mezuzá dos (Rambam, Hiljot Séfer Torá 1:1-2). Véanse los tefilín y la mezuzá.
¿Se puede comprar un Séfer Torá?
Sí, a un escriba o a una institución de confianza; la Guemará estima más meritorio escribirlo que comprarlo en el mercado (Menajot 30a). Para un rollo antiguo o de segunda mano, un escriba competente debe verificar que es kasher.
¿Quién puede tocar un Séfer Torá?
Según el Rambam, incluso las personas en estado de impureza, incluso una nidá o un samaritano (kuti), pueden tocar un Séfer Torá y leer en él, pues «las palabras de Torá no reciben impureza», a condición de tener las manos limpias (Hiljot Séfer Torá 10:8). El Shulján Aruj pide no sostenerlo al desnudo, sin funda (Yoré Deá 282:4). Algunas comunidades tienen usos más estrictos: se seguirá a su rabino.
¿Se puede escribir un Séfer Torá con un ordenador o una impresora?
Las fuentes describen una escritura manuscrita, sobre pergamino, con la tinta prescrita y una caña (Rambam 1:4-12; Yoré Deá 271:6-7; 274:1). Para cualquier cuestión sobre un procedimiento moderno, se acudirá a un rabino competente. Los libros impresos (jumashim) sirven para el estudio, pero no tienen la santidad de un Séfer Torá (Yoré Deá 283:1).
Para ir más lejos
Para continuar:
- ¿Qué es la Torá?
- ¿Qué son los tefilín?
- ¿Qué es la mezuzá colocada en las puertas?
- El hebreo, lengua santa: historia y significado
- ¿Qué es Simjat Torá y por qué se baila con los rollos?
- ¿Cómo funciona el divorcio judío (guet)? (el acta de divorcio la escribe un sofer)
- Elul: la particularidad de cada uno — clase del Rav Raphaël Benizri
- Pirkei Avot: Shemayá y Avtalyón — clase del Rav Raphaël Benizri
- Glosario de palabras hebreas del judaísmo
Fuentes y referencias (16)
- Shemot (Éxodo) 15:2
- Devarim (Deuteronomio) 6:8-9; 17:18-19; 31:9; 31:19; 31:26
- Talmud de Babilonia, Shabat 133b
- Talmud de Babilonia, Eruvín 13a
- Talmud de Babilonia, Guitín 45b; 60a
- Talmud de Babilonia, Kidushín 30a
- Talmud de Babilonia, Menajot 29b; 30a; 42b
- Talmud de Babilonia, Sanedrín 21b-22a
- Talmud de Babilonia, Bava Batra 14a; 15a
- Rashí sobre Shir Hashirim (Cantar de los Cantares) 5:11
- Rambam, Mishné Torá, Hiljot Tefilín, Mezuzá veSéfer Torá 1:1-18; 7:1-14; 8:1-4; 10:1-11
- Rambam, Séfer Hamitzvot, mitzvá positiva 18
- Shulján Aruj, Yoré Deá 270:1-2; 271:1-7; 273:1-4; 274:1-3; 275:1-2; 276:1-3; 278:1; 279:1; 280:1; 281:3; 282:1-12; 283:1
- Ein Guedi: Seales et al., Science Advances 2, 2016; Segal et al., Textus 26, 2016. Bolonia: Mauro Perani, The Ancient Sefer Torah of Bologna, Brill. Ketef Hinom, gran Rollo de Isaías, Códice de Alepo: véase Wikipedia
- Escrituras de escribas: véase Wikipedia, «Ktav Stam»; Chabad.org, «Torah Scroll Facts»
- Clases del Rav Raphaël Benizri: Elul (la particularidad de cada uno; el papel del hombre), Pirkei Avot (Shemayá y Avtalyón), Jayé Sará (la fuente de la vida), Vayetzé (los enfrentamientos de los patriarcas), Noaj (la torre de Babel)
Artículo de la redacción de Pensées Juives. Los pasajes atribuidos al Rav Raphaël Benizri proceden de sus clases publicadas en este sitio.

