A menudo se oye decir que el judaísmo tiene «613 mandamientos». ¿De dónde sale esa cifra, si la Torá no la menciona en ninguna parte? ¿Qué significa exactamente la palabra mitzvá, que se oye tanto en un bar mitzvá como en boca de una abuela que dice «haz una mitzvá»? ¿Y qué es un mandamiento «positivo» o «negativo»? Aquí tiene una respuesta completa: el origen del número, la manera en que los Sabios hicieron la cuenta, las razones que da la tradición y el lugar que ocupan hoy estos mandamientos.

En resumen: la palabra hebrea mitzvá (מִצְוָה, plural mitzvot) significa «mandamiento». Según el Talmud (Makot 23b), la Torá contiene 613 mitzvot: 248 mandamientos positivos, que piden hacer algo (rezar, ponerse los tefilín, honrar a los padres, dar tsedaká), y 365 mandamientos negativos, que piden abstenerse (no robar, no comer cerdo, no vengarse). La Torá no establece ella misma esta lista: fueron los Sabios, y después autores como el Rambam (Maimónides), quienes la elaboraron a partir de los versículos. Muchos de estos mandamientos solo conciernen a los sacerdotes, al Templo o a la tierra de Israel. El judaísmo no ve en ellos una lista de obligaciones arbitrarias, sino un camino de vida que une al hombre con D-os, con su prójimo y consigo mismo.

¿Qué significa la palabra «mitzvá»?

La palabra mitzvá procede de la raíz tsav (צ-ו-ה), «ordenar». La Torá la emplea desde sus primeras páginas: «el Eterno D-os ordenó (vayetsav) al hombre» (Bereshit [Génesis] 2:16). Una mitzvá es, pues, en su sentido primero, una orden dada por D-os. Por eso la mayoría de las bendiciones que se recitan antes de cumplir un mandamiento dicen: «Bendito eres Tú, Eterno nuestro D-os, Rey del universo, que nos santificaste con Sus mandamientos (bemitzvotav) y nos ordenaste (vetsivanu)…».

En el lenguaje corriente, la palabra adquirió un segundo sentido: el de «buena acción». Cuando se dice en ídish, o en el habla de todos los días, que visitar a un enfermo «es una mitzvá», se quiere decir que es un acto bueno y meritorio. Los dos sentidos se encuentran: hacer el bien es responder a un llamado.

Los maestros jasídicos y cabalistas propusieron una tercera lectura. Relacionan mitzvá con la palabra aramea tsavta, «compañía, unión». Una mitzvá sería ante todo un vínculo: el acto por el cual el hombre se une a Aquel que ordena. El Rav Raphaël Benizri retoma esta idea, como veremos más adelante: «la mitzvá es un vínculo».

La expresión bar mitzvá, literalmente «hijo del mandamiento», designa a quien está sujeto a los mandamientos: el muchacho a los 13 años (Pirkei Avot 5:21) y la muchacha, bat mitzvá, a los 12, cuando pasan a ser responsables de sus actos.

¿De dónde viene la cifra 613?

El número 613 no aparece en la Torá. Procede de la Torá oral, y su fuente más conocida es una enseñanza del Talmud:

«Rabí Simlai enseñó: 613 mandamientos le fueron dichos a Moshé: 365 mandamientos negativos, como el número de días del año solar, y 248 mandamientos positivos, como el número de miembros del cuerpo del hombre» (Talmud de Babilonia, Makot 23b).

Los 248 mandamientos positivos corresponden a los 248 miembros del cuerpo: cada parte del hombre tiene su acción que cumplir. Las 365 prohibiciones corresponden a los 365 días del año: cada día exige su propia vigilancia. Así, el cuerpo y el tiempo del hombre quedan enteramente abarcados por la Torá.

El Talmud prosigue con una observación de Rav Hamnuna. El versículo dice: «Moshé nos ordenó una Torá, herencia de la congregación de Yaakov» (Devarim [Deuteronomio] 33:4). El valor numérico de la palabra Torá (תורה) es 611. Es el número de mandamientos transmitidos por Moshé. Los dos primeros de los Diez Mandamientos, «Yo soy el Eterno tu D-os» y «No tendrás otros dioses», el pueblo los oyó directamente de boca de D-os en el Sinaí. 611 más 2: 613 (Makot 23b-24a).

El número se convirtió en una especie de nombre de la Torá entera. Rashí da un ejemplo célebre: cuando Yaakov manda decir a su hermano Esav «he residido (garti) con Labán» (Bereshit 32:5), la palabra garti (גרתי) vale 613. Yaakov quiere decir: «he residido con Labán y he guardado los 613 mandamientos; no he aprendido de sus malas acciones» (Rashí sobre Bereshit 32:5).

Mandamientos positivos y negativos

La primera gran división es, por tanto, la siguiente:

  • Las mitzvot asé («haz»): 248 mandamientos positivos. Exigen un acto: poner una mezuzá en la puerta, comer matzá en Pésaj, recitar el Shemá, alegrarse durante las fiestas, amar al prójimo, devolver un objeto perdido.
  • Las mitzvot lo taasé («no hagas»): 365 mandamientos negativos. Exigen abstenerse: no trabajar en Shabat, no comer sangre, no engañar con las pesas y medidas, no odiar a tu hermano en tu corazón, no poner un obstáculo delante de un ciego.

Las dos categorías no tienen el mismo peso jurídico. Una prohibición es, por regla general, más grave que un mandamiento positivo, y las sanciones previstas por la Torá se refieren casi siempre a las prohibiciones. A la inversa, el Ramban (Najmánides) explica que el mandamiento positivo es en cierto modo más elevado, porque nace del amor, mientras que la prohibición nace del temor (Ramban sobre Shemot [Éxodo] 20:8). De ahí la regla talmúdica según la cual, en caso de conflicto, un mandamiento positivo puede a veces desplazar a una prohibición (asé dojé lo taasé, Yevamot 3b-4a).

La Mishná precisa también que las mujeres están exentas de la mayoría de los mandamientos positivos ligados a un momento preciso, como la sucá o los tefilín, mientras que están obligadas a casi todas las prohibiciones (Mishná Kidushín 1:7; Kidushín 29a y 34a). Hay excepciones importantes, como el Kidush de Shabat o la matzá de Pésaj, y la tradición ve en ello una diferencia de función, no de valor.

¿Quién elaboró la lista de los 613?

Puesto que la Torá no da la lista, había que reconstruirla. Es más difícil de lo que parece: ¿un versículo contiene un mandamiento o dos? ¿Una frase general cuenta por separado? Las listas de los distintos autores difieren en decenas de puntos, aunque coinciden en el total de 613.

Los primeros recuentos

La lista más antigua que nos ha llegado se encuentra al principio de las Halajot Guedolot (el «Behag»), compilación de leyes compuesta en Babilonia en la época de los Gueonim, hacia el siglo IX. Más tarde, algunos poetas pusieron en verso los 613 mandamientos: son las Azharot, que todavía se recitan en varias comunidades, en particular sefardíes, en la fiesta de Shavuot, día de la entrega de la Torá. Las más célebres son las de Rav Saadia Gaón y las del poeta Shlomó ibn Gabirol.

El Séfer Hamitzvot del Rambam

La obra decisiva es la del Rambam (Maimónides, 1138-1204). Antes de escribir su gran código de leyes, el Mishné Torá, compuso en árabe el Séfer Hamitzvot, el «Libro de los mandamientos». En él enumera los 248 mandamientos positivos y los 365 negativos, cada uno con su versículo y un resumen de sus leyes.

Sobre todo, abre el libro con catorce principios (shorashim) que explican cómo contar. Por ejemplo: no se cuentan los mandamientos instituidos por los Sabios (primer principio); no se cuenta una instrucción general que abarca toda la Torá, como «sed santos» (cuarto principio); no se cuenta una orden dada para una circunstancia única, válida solo en el desierto (tercer principio). Su lista empieza por la fe en D-os: «Yo soy el Eterno tu D-os» (Shemot 20:2), y la primera prohibición es la de no creer en otros dioses (Shemot 20:3).

El Ramban escribió sobre este libro críticas detalladas (las Hasagot), en las que propone otras opciones para varias decenas de mandamientos: la lista es una interpretación erudita, no algo evidente que se deduzca mecánicamente.

El Séfer Hajinuj y los códigos de la Edad Media

En el siglo XIII, en España, un autor que permaneció anónimo (la tradición lo identificó durante mucho tiempo con Rabí Aharón Haleví de Barcelona) redactó el Séfer Hajinuj, el «Libro de la educación». Sigue el recuento del Rambam, pero ordena los mandamientos según aparecen en la Torá, parashá por parashá. Para cada uno da la fuente, las leyes principales y, sobre todo, una razón (shóresh hamitzvá). El autor dice haberlo escrito para su hijo; todavía hoy es uno de los libros más leídos sobre el tema. Comienza con «Sed fecundos y multiplicaos» (Bereshit 1:28) y termina con el mandamiento número 613: escribir un séfer Torá (Devarim 31:19).

En Francia, en la misma época, Rabí Moshé de Coucy compuso el Séfer Mitzvot Gadol (Smag), y Rabí Yitzjak de Corbeil el Séfer Mitzvot Katán (Smak), más breve, destinado a ser leído por todos.

Lo que se aplica hoy

En el siglo XX, el Jafetz Jaim (Rabí Israel Meir Kagan, 1838-1933) publicó el Séfer Hamitzvot Hakatsar, que solo recoge los mandamientos aplicables en nuestros días. Cuenta 77 positivos y 194 negativos que pueden concernir a un judío fuera de la tierra de Israel, además de un pequeño número de mandamientos ligados a la tierra de Israel. Todos los demás dependen del Templo, de los sacrificios, de un tribunal rabínico completo (el Sanedrín) o de situaciones que hoy no se presentan.

Nadie puede cumplir los 613 por sí solo

He aquí una idea que suele sorprender: ningún judío, por piadoso que sea, puede cumplir los 613 mandamientos. Muchos solo se aplican a los Kohanim (los sacerdotes); otros, solo al rey; otros, solo a quien posee un campo en la tierra de Israel, un primogénito de asna o un esclavo hebreo; otros, a un juez; y otros solo se aplican en el Templo de Jerusalén. Algunos conciernen únicamente a los hombres, otros únicamente a las mujeres.

Los 613 mandamientos son, por tanto, una obra colectiva de todo el pueblo (véase más abajo la enseñanza del Rav Benizri). Y lo que no se puede hacer en la práctica, se puede cumplir mediante el estudio. El Talmud enseña que quien estudia las leyes de un sacrificio es considerado como si lo hubiera ofrecido (Menajot 110a). Es una de las razones por las que el estudio de toda la Torá, incluidas las leyes del Templo, sigue estando en el centro de la vida judía.

Las grandes familias de mandamientos

El Rambam, en el Mishné Torá, reparte las leyes en catorce libros temáticos: el conocimiento de D-os, el amor, los tiempos (Shabat y fiestas), el matrimonio, la santidad (alimentación y uniones prohibidas), los daños, las adquisiciones, los jueces y los reyes, etc. Dos distinciones resultan especialmente útiles para quien se acerca al tema por primera vez.

Hacia D-os y hacia el prójimo

La primera opone los mandamientos bein adam lamakom, «entre el hombre y D-os» (el Shabat, la oración, las normas alimentarias), y los mandamientos bein adam lajaveró, «entre el hombre y su prójimo» (no robar, no humillar, ayudar, devolver lo que se ha encontrado, pagar el salario del obrero el mismo día). Unos y otros son mitzvot por igual. La Mishná enseña incluso que Yom Kipur no borra las faltas cometidas contra el prójimo mientras no se le haya apaciguado (Yomá 8:9).

Para la Torá, la honradez en el comercio, el respeto al extranjero o el cuidado de los animales son mandamientos tan santos como la oración. El célebre versículo «amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Vayikrá [Levítico] 19:18) es en sí mismo una de las 613 mitzvot, y Rabí Akiva lo llamaba «un gran principio de la Torá» (Sifrá sobre Vayikrá 19:18).

Mishpatim, jukim y edot

La segunda distinción procede de la propia Torá, que habla de «testimonios, estatutos y leyes» (Devarim 6:20). La tradición explica:

  • Los mishpatim son las leyes cuya razón es evidente, que la sociedad habría establecido aunque no estuvieran escritas: la prohibición del asesinato, del robo, de la idolatría o de la blasfemia (Yomá 67b; Rashí sobre Vayikrá 18:4).
  • Los jukim son decretos cuya razón se nos escapa: la prohibición del cerdo, la mezcla de lana y lino (shaatnez) y el ejemplo clásico de la vaca roja (pará adumá), cuya ceniza purificaba de la impureza de los muertos (Bamidbar [Números] 19; Rashí sobre Bamidbar 19:2). El Talmud dice que a veces la gente se burla de estas leyes, y que por eso la Torá dice «Yo soy el Eterno»: es un decreto, no hay derecho a ponerlo en duda (Yomá 67b).
  • Las edot, los «testimonios», son los mandamientos que recuerdan un acontecimiento: el Shabat, testigo de la Creación; la matzá y la sucá, testigos de la salida de Egipto.
Una mesa de Shabat servida: velas encendidas en candelabros de plata, dos jalot trenzadas cubiertas con un paño blanco y una copa de Kidush
Encender las velas, santificar el vino, partir el pan: las mitzvot entran en cada gesto de la vida cotidiana.

¿Por qué tantos mandamientos?

Si D-os quería que el hombre fuera bueno, ¿por qué no darle una sola regla? La tradición ofrece varias respuestas.

Multiplicar las ocasiones de mérito

La Mishná que cierra el tratado Makot, y que se recita muy a menudo al final de una sesión de estudio, responde directamente: «Rabí Jananiá ben Akashiá dice: el Santo, bendito sea, quiso otorgar méritos a Israel; por eso les dio mucha Torá y muchos mandamientos, como está dicho: el Eterno quiso, por amor a Su justicia, engrandecer la Torá y hacerla gloriosa» (Mishná Makot 3:16; Yeshayahu [Isaías] 42:21). El Rambam comenta: basta con cumplir uno solo de estos mandamientos de manera perfecta, por sí mismo y por amor, para merecer el mundo venidero (Comentario a la Mishná, Makot 3:16). Cuantos más mandamientos hay, más puertas de entrada hay.

Refinar al hombre

El Midrash enseña: «Los mandamientos solo fueron dados para refinar (litsrof) a las criaturas» (Bereshit Rabá 44:1). La palabra evoca al orfebre que purifica el metal. D-os no necesita nuestras mitzvot; es el hombre quien las necesita. El Ramban desarrolla esta idea: los mandamientos no son para D-os, sino para nosotros, para alejarnos de la crueldad y hacernos mejores (Ramban sobre Devarim 22:6, a propósito de la mitzvá de ahuyentar a la madre antes de tomar los polluelos del nido).

Los actos moldean el corazón

El Séfer Hajinuj formula un principio que se ha hecho célebre: «el hombre es moldeado por sus actos»; «el corazón va tras las acciones» (Séfer Hajinuj, mitzvá 16). Uno no se vuelve generoso pensando en ello, sino dando. La multiplicidad de las mitzvot hace que esta educación entre en cada gesto de la vida cotidiana.

¿Comprender las razones u obedecer sin comprender?

¿Hay que conocer la razón de un mandamiento para cumplirlo? Los Sabios debatieron la cuestión. El Talmud relata que Rabí Shimón buscaba la razón de los versículos, mientras que otros Sabios se negaban a hacer depender de ella la ley (Bava Metziá 115a). El Rambam dedica una gran parte de su Guía de los perplejos (tercera parte, capítulos 26 a 49) a las razones de los mandamientos. Escribe que conviene buscar su sentido en la medida de lo posible, pero que no se debe tratar a la ligera un mandamiento cuya razón no se encuentra (Hiljot Meilá 8:8).

La propia Torá afirma que sus leyes tienen un sentido que los demás pueblos reconocerán: «Las guardaréis y las cumpliréis, porque esa es vuestra sabiduría y vuestro entendimiento a los ojos de los pueblos» (Devarim 4:6). Y en el Sinaí el pueblo dijo: «Todo lo que ha dicho el Eterno, lo haremos y lo escucharemos» (naasé venishmá, Shemot 24:7). El Talmud admira este orden (Shabat 88a): primero uno se compromete, y la comprensión llega con la práctica.

Lo que enseña el Rav Raphaël Benizri

El Rav Benizri vuelve en varias ocasiones sobre los 613 mandamientos. Estas son sus ideas principales, resumidas fielmente.

De los 613 a un solo principio

En su clase Mishlé: introducción al libro de los Proverbios, el Rav lee el pasaje de Rabí Simlai (Makot 23b-24a). Subraya que hay en él una manera de «calcar la realidad del hombre» sobre los 248 mandamientos positivos, mientras que las prohibiciones están «repartidas sobre los días del año solar». Luego sigue al Talmud, que muestra cómo los profetas resumieron los 613 mandamientos: el rey David en once principios (Tehilim [Salmos] 15), Yeshayahu en seis (Yeshayahu 33:15), Mijá en tres, «practicar la justicia, amar la bondad y andar humildemente con tu D-os» (Mijá [Miqueas] 6:8), de nuevo Yeshayahu en dos, «guardad el derecho y practicad la justicia» (Yeshayahu 56:1), y Amós en uno solo: «Buscadme y viviréis» (Amós 5:4). «Partimos de 613 —concluye el Rav— y hemos llegado a uno solo.» El Talmud cita además a Javakuk: «el justo vivirá por su fe» (Javakuk [Habacuc] 2:4). Estos resúmenes no suprimen los mandamientos: muestran su alma.

La ley fraccionada para multiplicar las oportunidades

En Pirkei Avot: todo Israel tiene parte en el mundo venidero, el Rav comenta la Mishná de Rabí Jananiá ben Akashiá. D-os, explica, no quiso hacer como con Adam, que perdió el jardín del Edén de una sola vez, por un solo mandamiento. «Fraccionó la ley en 613 mitzvot, de modo que quien no observa una conserve oportunidades de recuperarse por otro lado.» No hay hombre que no cumpla ninguna mitzvá en su vida. Incluso los más «vacíos» de Israel están llenos de mitzvot como la granada está llena de semillas (Berajot 57a): «sobre todo, no hay que menospreciarlos».

Nadie los cumple solo

En Vayishlaj: evitar la confrontación con Esav, el Rav retoma la palabra garti, que vale 613. Pero enseguida plantea la pregunta: ¿quién es capaz de cumplir las 613 mitzvot? Ni siquiera el más grande de los justos puede hacerlo: no es Kohen, y ciertas situaciones no se le presentan. «Las 613 mitzvot solo pueden cumplirse dentro de una comunidad, de un pueblo en su totalidad.» Lo que cada uno cumple se suma a lo que cumple el otro.

Precisa esta idea en Pirkei Avot: la mitzvá según Ben Azai. De los 248 mandamientos positivos, dice, nosotros personalmente cumplimos a lo sumo unos sesenta; los demás los cumplimos «de común acuerdo con todos los demás elementos de la sociedad». No todo el mundo tiene un asno cuyo primogénito haya que rescatar: basta con que alguien realice ese rescate para que yo participe en él. «Todas las mitzvot que hacemos tienen una resonancia social, nacional e incluso universal.»

El Rav extrae de ello también una lección de apertura. En Lej Lejá: Lot, nuestro vecino, recuerda que conocemos el marco de las 613 mitzvot, pero que quien no practica una de ellas no por eso queda fuera del pueblo judío.

La mitzvá, un vínculo y una luz

En la misma clase sobre Ben Azai, el Rav explica que la mitzvá tiene un triple alcance: permite avanzar y regenerarse, vivir con el prójimo y con la sociedad, e ir al encuentro del Creador. «La mitzvá es un vínculo.» Romper ese vínculo es condenarse a la soledad. Cita el versículo «porque la mitzvá es una lámpara, y la Torá una luz» (Mishlé [Proverbios] 6:23): la Torá es una gran luz difusa, pero la mitzvá, como una lámpara que uno lleva consigo, hace entrar la luz en los rincones más inaccesibles.

Distingue por último tres niveles en una misma mitzvá, a imagen del alma humana: el cuerpo de la mitzvá, cuando se cumple por costumbre; su espíritu, cuando se la comprende y se la estudia; y su esencia, cuando se cumple lishmá, «en su nombre», con total desinterés. Es la enseñanza del propio Ben Azai: «la recompensa de una mitzvá es la mitzvá» (Pirkei Avot 4:2).

La vida ante todo

Los 613 mandamientos no son una carga que aplasta. La Torá dice: «Guardaréis Mis estatutos y Mis leyes, que el hombre cumplirá y por los cuales vivirá» (Vayikrá 18:5). El Talmud deduce de ahí: «vivirá por ellos, y no morirá a causa de ellos» (Yomá 85b). Es el principio del pikúaj néfesh, la salvaguarda de la vida: para salvar una vida se transgreden casi todos los mandamientos, incluidos el Shabat y el ayuno de Kipur. Solo tres prohibiciones no se levantan nunca, ni siquiera a costa de la vida: la idolatría, el asesinato y las uniones prohibidas (Sanedrín 74a).

La Torá afirma también que sus mandamientos están al alcance del hombre: «No está en el cielo […]. Porque la cosa está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas» (Devarim 30:11-14).

¿Y los no judíos?

Los 613 mandamientos están dirigidos al pueblo de Israel. El judaísmo no exige a los demás pueblos que los observen. Según la tradición, toda la humanidad está obligada a siete leyes, llamadas leyes de los hijos de Noaj: no practicar la idolatría, no blasfemar, no matar, no cometer uniones prohibidas, no robar, no comer un miembro arrancado de un animal vivo y establecer tribunales (Sanedrín 56a; Rambam, Hiljot Melajim 9:1). El Rambam enseña que los justos de las naciones que observan estas leyes tienen parte en el mundo venidero (Hiljot Melajim 8:11).

Ideas equivocadas sobre los 613 mandamientos

«Los 613 mandamientos son los Diez Mandamientos en versión larga.» No exactamente. Las Diez Palabras del Sinaí (Shemot 20), grabadas en las Tablas, contienen ellas mismas varias de las 613 mitzvot. Rashí enseña que los 613 mandamientos están todos contenidos en las Diez Palabras, y que Rav Saadia Gaón lo demostró en sus Azharot (Rashí sobre Shemot 24:12).

«La cifra 613 está escrita en la Biblia.» No. Procede de la tradición oral, recogida por el Talmud (Makot 23b). La Torá escrita no cuenta sus propios mandamientos.

«Los mandamientos rabínicos no cuentan.» No forman parte de los 613, pero obligan. La propia Torá ordena escuchar a los sabios de cada generación (Devarim 17:11). Por eso, al encender las velas de Janucá, que es una institución rabínica, se dice «que nos ordenaste» (Shabat 23a).

Preguntas frecuentes sobre los 613 mandamientos

¿Por qué 248 y 365?

Según Rabí Simlai, los 248 mandamientos positivos corresponden a los 248 miembros del cuerpo humano, y las 365 prohibiciones a los 365 días del año solar (Makot 23b): todo el hombre y todo su tiempo quedan implicados.

¿Cuál es la primera de las 613 mitzvot?

Depende de la clasificación. En el orden del texto de la Torá, que sigue el Séfer Hajinuj, es «Sed fecundos y multiplicaos» (Bereshit 1:28). En el orden de importancia del Rambam, es creer en D-os: «Yo soy el Eterno tu D-os» (Shemot 20:2).

¿Y la última?

Según el Séfer Hajinuj, el mandamiento número 613 es escribir un séfer Torá, deducido del versículo «Y ahora, escribid para vosotros este cántico» (Devarim 31:19; Sanedrín 21b). Hoy en día se suele cumplir participando en la escritura de un rollo; según el Rosh, la compra de libros de estudio también forma parte de él.

¿Qué relación hay entre los tzitzit y los 613 mandamientos?

La Torá dice que los tzitzit, los flecos de la prenda, sirven para «recordar todos los mandamientos del Eterno» (Bamidbar 15:39). Rashí explica que el valor numérico de la palabra tzitzit es 600, y que sumando los 8 hilos y los 5 nudos de cada fleco se obtiene 613 (Rashí sobre Bamidbar 15:39).

¿Hay que comprender una mitzvá para cumplirla?

No, pero es bueno intentar comprenderla, sin despreciar un mandamiento cuya razón no se capta (Hiljot Meilá 8:8). «Haremos y escucharemos»: la comprensión crece con la práctica.

Para saber más

Fuentes y referencias

  • Bereshit (Génesis) 1:28; 2:16; 32:5
  • Shemot (Éxodo) 20:2-3; 20:8; 24:7; 24:12
  • Vayikrá (Levítico) 18:4-5; 19:2; 19:18
  • Bamidbar (Números) 15:39; 19
  • Devarim (Deuteronomio) 4:6; 6:20; 17:11; 30:11-14; 31:19; 33:4
  • Yeshayahu (Isaías) 33:15; 42:21; 56:1
  • Amós 5:4; Mijá (Miqueas) 6:8; Javakuk (Habacuc) 2:4
  • Tehilim (Salmos) 15
  • Mishlé (Proverbios) 6:23
  • Mishná Makot 3:16
  • Mishná Kidushín 1:7
  • Mishná Yomá 8:9
  • Pirkei Avot 4:2; 5:21
  • Talmud de Babilonia, Makot 23b-24a
  • Talmud de Babilonia, Berajot 57a
  • Talmud de Babilonia, Shabat 23a y 88a
  • Talmud de Babilonia, Yevamot 3b-4a
  • Talmud de Babilonia, Yomá 67b y 85b
  • Talmud de Babilonia, Kidushín 29a y 34a
  • Talmud de Babilonia, Bava Metziá 115a
  • Talmud de Babilonia, Sanedrín 21b, 56a y 74a
  • Talmud de Babilonia, Menajot 110a
  • Sifrá sobre Vayikrá 19:18
  • Bereshit Rabá 44:1
  • Rashí sobre Bereshit 32:5; sobre Shemot 24:12; sobre Vayikrá 18:4; sobre Bamidbar 15:39; sobre Bamidbar 19:2
  • Ramban sobre Shemot 20:8; sobre Devarim 22:6; Hasagot al Séfer Hamitzvot
  • Halajot Guedolot (Behag), introducción
  • Azharot de Rav Saadia Gaón y de Shlomó ibn Gabirol
  • Rambam, Séfer Hamitzvot, catorce principios (shorashim) y mandamientos positivos 1, negativos 1
  • Rambam, Comentario a la Mishná, Makot 3:16
  • Rambam, Mishné Torá, Hiljot Meilá 8:8; Hiljot Melajim 8:11 y 9:1
  • Rambam, Guía de los perplejos, tercera parte, capítulos 26-49
  • Séfer Hajinuj, mitzvá 1, mitzvá 16 y mitzvá 613
  • Rabí Moshé de Coucy, Séfer Mitzvot Gadol (Smag)
  • Rabí Yitzjak de Corbeil, Séfer Mitzvot Katán (Smak)
  • Jafetz Jaim (Rabí Israel Meir Kagan), Séfer Hamitzvot Hakatsar
  • Rosh, Hiljot Séfer Torá 1 (sobre Menajot)
  • Rav Raphaël Benizri, Mishlé: introducción al libro de los Proverbios
  • Rav Raphaël Benizri, Pirkei Avot: todo Israel tiene parte en el mundo venidero
  • Rav Raphaël Benizri, Vayishlaj: evitar la confrontación con Esav
  • Rav Raphaël Benizri, Pirkei Avot: la mitzvá según Ben Azai
  • Rav Raphaël Benizri, Lej Lejá: Lot, nuestro vecino

Artículo de la redacción de Pensées Juives. Los pasajes atribuidos al Rav Raphaël Benizri proceden de sus clases publicadas en este sitio.