Cada siete años, en la Tierra de Israel, los campos no se aran ni se siembran, las deudas se perdonan y lo que brota por sí solo pertenece a todos. Cada cincuenta años, según la Torá, la tierra vuelve a sus propietarios originales y los esclavos hebreos son liberados. Estas dos instituciones, la shemitá («la remisión», el año sabático) y el yovel (el jubileo), forman uno de los sistemas económicos y espirituales más singulares de la Torá. Este artículo las expone a partir de los textos, distingue lo que es ley práctica de lo que es lectura moral o mística, y dice qué queda de ellas hoy.

La respuesta breve

La shemitá es el séptimo año del ciclo agrícola en la Tierra de Israel. La Torá prohíbe en él trabajar la tierra (sembrar, podar, segar y vendimiar de la manera ordinaria), declara propiedad común los productos espontáneos del suelo y prescribe la remisión de los créditos (Vayikrá [Levítico] 25:1-7; Shemot [Éxodo] 23:10-11; Devarim [Deuteronomio] 15:1-3). El yovel, el año cincuenta, añade el retorno de las tierras a las familias de origen y la liberación de los esclavos hebreos (Vayikrá 25:8-55). El yovel no se aplica desde hace muchísimo tiempo; la shemitá, en cambio, se observa hoy en Israel, con vivos debates sobre la manera de hacerlo, y la remisión de las deudas se sortea desde Hilel mediante un acto llamado prozbul. El próximo año de shemitá comienza en Rosh Hashaná 5789, en el otoño de 2028.

1. Lo que dice la Torá: un Shabat para la tierra

El texto fundacional está al comienzo de la parashá Behar. Se abre con una mención sorprendente: «El Eterno habló a Moshé en el monte Sinaí» (Vayikrá 25:1). Rashí recoge la pregunta que se plantean los Sabios: «¿Qué relación hay entre la shemitá y el monte Sinaí? ¿Acaso no fueron dichas en el Sinaí todas las mitzvot?» Y responde que, así como la shemitá fue dada en el Sinaí con todas sus reglas generales y sus detalles, lo mismo ocurre con todas las demás mitzvot (Rashí sobre Vayikrá 25:1, según la Torat Cohanim). El texto no es, pues, un simple reglamento agrícola: está colocado como modelo de la manera en que se recibió toda la Torá.

«Cuando hayáis entrado en la tierra que Yo os doy, la tierra guardará un Shabat para el Eterno. Seis años sembrarás tu campo, seis años podarás tu viña y recogerás su fruto. Pero el séptimo año será para la tierra un Shabat de completo reposo, un Shabat para el Eterno: tu campo no lo sembrarás, tu viña no la podarás.»

(Vayikrá 25:2-4) — דַּבֵּ֞ר אֶל־בְּנֵ֤י יִשְׂרָאֵל֙ וְאָמַרְתָּ֣ אֲלֵהֶ֔ם כִּ֤י תָבֹ֙אוּ֙ אֶל־הָאָ֔רֶץ אֲשֶׁ֥ר אֲנִ֖י נֹתֵ֣ן לָכֶ֑ם וְשָׁבְתָ֣ה הָאָ֔רֶץ שַׁבָּ֖ת לַה׳ שֵׁ֤שׁ שָׁנִים֙ תִּזְרַ֣ע שָׂדֶ֔ךָ וְשֵׁ֥שׁ שָׁנִ֖ים תִּזְמֹ֣ר כַּרְמֶ֑ךָ וְאָסַפְתָּ֖ אֶת־תְּבוּאָתָֽהּ׃ וּבַשָּׁנָ֣ה הַשְּׁבִיעִ֗ת שַׁבַּ֤ת שַׁבָּתוֹן֙ יִהְיֶ֣ה לָאָ֔רֶץ שַׁבָּ֖ת לַה׳ שָֽׂדְךָ֙ לֹ֣א תִזְרָ֔ע וְכַרְמְךָ֖ לֹ֥א תִזְמֹֽר׃

De estos versículos se desprenden tres elementos.

  • Un Shabat «para D-os» (Shabat laHashem). Rashí explica: «en nombre de D-os, como se dice del Shabat de la creación» (Rashí sobre Vayikrá 25:2). El Ramban (Najmánides) señala que la fórmula se aplica a la shemitá y no a las fiestas, y ve en ello un «gran secreto» del que volveremos a hablar.
  • Una prohibición precisa. La Torá prohíbe sembrar, podar la viña, segar lo que ha brotado solo («el rebrote») y vendimiar los racimos de la viña sin podar (Vayikrá 25:4-5). El Rambam resume: quien trabaja la tierra o los árboles ese año «anula una mitzvá positiva y transgrede una prohibición» (Rambam, Hiljot Shemitá veYovel 1:1).
  • Un destino del producto: todos. «El Shabat de la tierra será para vosotros alimento: para ti, tu siervo, tu sierva, tu jornalero y tu residente extranjero (…); y para tu ganado y para la bestia salvaje de tu país, todo su producto servirá de alimento» (Vayikrá 25:6-7).

El libro de Shemot da una versión más social de la misma regla:

«Pero el séptimo año la dejarás en barbecho y la abandonarás; los pobres de tu pueblo comerán de ella, y lo que ellos dejen lo comerá la bestia del campo. Así harás con tu viña y con tu olivar.»

(Shemot 23:11) — וְהַשְּׁבִיעִ֞ת תִּשְׁמְטֶ֣נָּה וּנְטַשְׁתָּ֗הּ וְאָֽכְלוּ֙ אֶבְיֹנֵ֣י עַמֶּ֔ךָ וְיִתְרָ֕ם תֹּאכַ֖ל חַיַּ֣ת הַשָּׂדֶ֑ה כֵּֽן־תַּעֲשֶׂ֥ה לְכַרְמְךָ֖ לְזֵיתֶֽךָ׃

De ello los Sabios extraen una regla de derecho: el propietario debe dejar sus frutos «sin dueño» (hefker). El Rambam escribe que quien cierra su viña, cerca su campo o guarda en su casa toda la cosecha «anula una mitzvá positiva»; debe abandonarlo todo, y todos son iguales ante esos frutos (Rambam, Hiljot Shemitá veYovel 4:24).

La promesa del sexto año

La Torá prevé la objeción: «Y si decís: ¿qué comeremos el séptimo año, ya que no sembramos ni cosechamos?» Responde con una promesa de bendición:

«Ordenaré Mi bendición para vosotros el sexto año, y producirá la cosecha de tres años. Sembraréis el octavo año y comeréis de la cosecha antigua; hasta el noveno año, hasta que llegue su cosecha, comeréis de la antigua.»

(Vayikrá 25:21-22) — וְצִוִּ֤יתִי אֶת־בִּרְכָתִי֙ לָכֶ֔ם בַּשָּׁנָ֖ה הַשִּׁשִּׁ֑ית וְעָשָׂת֙ אֶת־הַתְּבוּאָ֔ה לִשְׁלֹ֖שׁ הַשָּׁנִֽים׃ וּזְרַעְתֶּ֗ם אֵ֚ת הַשָּׁנָ֣ה הַשְּׁמִינִ֔ת וַאֲכַלְתֶּ֖ם מִן־הַתְּבוּאָ֣ה יָשָׁ֑ן עַ֣ד ׀ הַשָּׁנָ֣ה הַתְּשִׁיעִ֗ת עַד־בּוֹא֙ תְּב֣וּאָתָ֔הּ תֹּאכְל֖וּ יָשָֽׁן׃

La Torá promete, pues, explícitamente una bendición económica a cambio de la observancia; esto es lo que hace de la shemitá una prueba de confianza (bitajón), como veremos.

La remisión de los créditos (shemitat kesafim)

El libro de Devarim añade un segundo aspecto: el abandono de los créditos.

«Al cabo de siete años harás la remisión (shemitá). Esta es la regla de la remisión: todo acreedor remitirá lo que haya prestado a su prójimo; no apremiará a su prójimo ni a su hermano, pues se ha proclamado una remisión para el Eterno.»

(Devarim 15:1-2) — מִקֵּ֥ץ שֶֽׁבַע־שָׁנִ֖ים תַּעֲשֶׂ֥ה שְׁמִטָּֽה׃ וְזֶה֮ דְּבַ֣ר הַשְּׁמִטָּה֒ שָׁמ֗וֹט כׇּל־בַּ֙עַל֙ מַשֵּׁ֣ה יָד֔וֹ אֲשֶׁ֥ר יַשֶּׁ֖ה בְּרֵעֵ֑הוּ לֹֽא־יִגֹּ֤שׂ אֶת־רֵעֵ֙הוּ֙ וְאֶת־אָחִ֔יו כִּֽי־קָרָ֥א שְׁמִטָּ֖ה לַה׳

El Rambam precisa que quien reclama una deuda vencida por la shemitá transgrede la prohibición «no apremiará a su prójimo» (Rambam, Hiljot Shemitá veYovel 9:1). Veremos más adelante que esta remisión queda hoy neutralizada por el prozbul.

Hakhel: la lectura pública de la Torá

El final del séptimo año lleva una tercera institución, menos conocida. En la fiesta de Sukot que sigue a la shemitá, el rey leía pasajes del Deuteronomio ante todo el pueblo reunido:

«Moshé les ordenó: al cabo de siete años, en el tiempo del año de la remisión, en la fiesta de Sukot, cuando todo Israel venga a presentarse ante el Eterno tu D-os en el lugar que Él elija, leerás esta Torá ante todo Israel, a sus oídos.»

(Devarim 31:10-11) — וַיְצַ֥ו מֹשֶׁ֖ה אוֹתָ֣ם לֵאמֹ֑ר מִקֵּ֣ץ ׀ שֶׁ֣בַע שָׁנִ֗ים בְּמֹעֵ֛ד שְׁנַ֥ת הַשְּׁמִטָּ֖ה בְּחַ֥ג הַסֻּכּֽוֹת׃ בְּב֣וֹא כׇל־יִשְׂרָאֵ֗ל לֵֽרָאוֹת֙ אֶת־פְּנֵי֙ ה׳ אֱלֹהֶ֔יךָ בַּמָּק֖וֹם אֲשֶׁ֣ר יִבְחָ֑ר תִּקְרָ֞א אֶת־הַתּוֹרָ֥ה הַזֹּ֛את נֶ֥גֶד כׇּל־יִשְׂרָאֵ֖ל בְּאׇזְנֵיהֶֽם׃

Es la mitzvá de hakhel («reúne»). Según la Mishná, el rey leía esos pasajes sobre un estrado de madera erigido en el Templo, al día siguiente de la primera fiesta de Sukot que sigue al séptimo año (Mishná Sotá 7:8; Rambam, Hiljot Jagigá 3:1-3). El año sabático no es, por tanto, solo un tiempo de reposo de la tierra, sino también un tiempo de estudio y de renovación de la alianza. Esta mitzvá supone el Templo y no se practica hoy.

2. El yovel, el jubileo: «Proclamaréis la libertad»

Tras siete ciclos de shemitá, la Torá añade un quincuagésimo año:

«Contarás siete shabatot de años, siete veces siete años (…) cuarenta y nueve años. Harás sonar el shofar de la teruá en el mes séptimo, el día diez del mes; el día de Kipur haréis sonar el shofar por todo vuestro país. Santificaréis el año cincuenta y proclamaréis la libertad (derór) en el país para todos sus habitantes: será para vosotros un yovel; cada uno de vosotros volverá a su propiedad y cada uno volverá a su familia.»

(Vayikrá 25:8-10) — וְסָפַרְתָּ֣ לְךָ֗ שֶׁ֚בַע שַׁבְּתֹ֣ת שָׁנִ֔ים שֶׁ֥בַע שָׁנִ֖ים שֶׁ֣בַע פְּעָמִ֑ים וְהָי֣וּ לְךָ֗ יְמֵי֙ שֶׁ֚בַע שַׁבְּתֹ֣ת הַשָּׁנִ֔ים תֵּ֥שַׁע וְאַרְבָּעִ֖ים שָׁנָֽה׃ וְהַֽעֲבַרְתָּ֞ שׁוֹפַ֤ר תְּרוּעָה֙ בַּחֹ֣דֶשׁ הַשְּׁבִעִ֔י בֶּעָשׂ֖וֹר לַחֹ֑דֶשׁ בְּיוֹם֙ הַכִּפֻּרִ֔ים תַּעֲבִ֥ירוּ שׁוֹפָ֖ר בְּכׇל־אַרְצְכֶֽם׃ וְקִדַּשְׁתֶּ֗ם אֵ֣ת שְׁנַ֤ת הַחֲמִשִּׁים֙ שָׁנָ֔ה וּקְרָאתֶ֥ם דְּר֛וֹר בָּאָ֖רֶץ לְכׇל־יֹשְׁבֶ֑יהָ יוֹבֵ֥ל הִוא֙ תִּהְיֶ֣ה לָכֶ֔ם וְשַׁבְתֶּ֗ם אִ֚ישׁ אֶל־אֲחֻזָּת֔וֹ וְאִ֥ישׁ אֶל־מִשְׁפַּחְתּ֖וֹ תָּשֻֽׁבוּ׃

La palabra yovel evoca, según la explicación corriente, el cuerno de carnero que se toca; de ahí viene el español «jubileo». De ello se derivan tres mecanismos.

1. El retorno de las tierras. «La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra es Mía; vosotros no sois sino extranjeros y residentes junto a Mí» (Vayikrá 25:23). Lo que se llama «vender un campo» no es en realidad más que la cesión de la cosecha hasta el próximo yovel: el comprador paga según el número de años que faltan (Vayikrá 25:15-16). A los ojos de la Torá, el suelo de Israel no es una mercancía. 2. La liberación de los esclavos hebreos. El hebreo que se ha vendido por deudas «estará contigo como jornalero, como residente; hasta el año del yovel trabajará para ti; luego saldrá de tu casa, él y sus hijos con él, y volverá a su familia» (Vayikrá 25:39-41), porque «son Mis siervos, que Yo saqué de la tierra de Egipto; no serán vendidos como se vende a un esclavo» (Vayikrá 25:42). 3. Un año de reposo de la tierra, como la shemitá: «El yovel será para vosotros un año santo; no sembraréis» (Vayikrá 25:11-12).

«Y la tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra es Mía.»

(Vayikrá 25:23) — וְהָאָ֗רֶץ לֹ֤א תִמָּכֵר֙ לִצְמִתֻ֔ת כִּי־לִ֖י הָאָ֑רֶץ כִּֽי־גֵרִ֧ים וְתוֹשָׁבִ֛ים אַתֶּ֖ם עִמָּדִֽי׃

La Torá hace muy concreta la dimensión económica del yovel: el precio de un campo debe reflejar el número de cosechas que quedan antes del retorno al propietario original («es el número de cosechas lo que te vende», Vayikrá 25:15-16). Precisa también que la casa vendida en una ciudad amurallada puede rescatarse solo durante un año, tras el cual pertenece al comprador incluso en el yovel (Vayikrá 25:29-30), mientras que las casas de las ciudades de los levitas siguen siendo rescatables a perpetuidad (Vayikrá 25:32-33). Estos detalles muestran que el texto legisla para una sociedad agrícola concreta, y no para un ideal abstracto.

3. ¿Por qué? Las razones de la shemitá y del yovel

La tradición da varios niveles de explicación, que hay que distinguir.

El sentido «simple»: «la tierra es Mía»

El versículo clave es Vayikrá 25:23. El Sefer Hajinuj (el «libro de la educación», obra medieval que explica cada mitzvá) da para la shemitá tres lecciones morales. En primer lugar, la shemitá fija en nuestro pensamiento que el mundo fue creado: se cuentan seis años de trabajo y uno séptimo de reposo, como los seis días de la creación y el Shabat; se recuerda así que «la tierra que produce sus frutos cada año no lo hace por su propia fuerza, pues hay un amo por encima de ella y de su amo». Después, el abandono de los frutos forma en la generosidad. Por último, aumenta la confianza en D-os (Sefer Hajinuj, mitzvá 84).

«Por eso D-os, bendito sea, ordenó abandonar todo lo que la tierra produce ese año (…) para que el hombre recuerde que la tierra que le da sus frutos cada año no los produce por su propia fuerza, pues hay un amo sobre ella y sobre su amo.»

(Sefer Hajinuj, mitzvá 84) — ולכן צוה ברוך הוא להפקיר כל מה שתוציא הארץ בשנה זו מלבד השביתה בה כדי שיזכר האדם כי הארץ שמוציאה אליו הפרות בכל שנה ושנה לא בכחה וסגלתה תוציא אותם, כי יש אדון עליה ועל אדוניה

A propósito del yovel, la misma obra escribe: «D-os quiso hacer saber a Su pueblo que todo es Suyo y que todo volverá a lo que Él quiera»; y la cuenta de los cuarenta y nueve años debe también apartar al hombre de la codicia del campo del prójimo (Sefer Hajinuj, mitzvá 330).

Una cuestión de justicia social

La shemitá y el yovel interrumpen la acumulación. La deuda, la pérdida de la tierra ancestral, la esclavitud por deudas: el ciclo impide que estas situaciones se vuelvan definitivas. El Sefer Hajinuj enseña que la remisión de los créditos enseña «la generosidad y el ojo bueno» (Sefer Hajinuj, mitzvá 477). Es también la lectura del libro de Yirmeyahu: el profeta reprocha a los habitantes de Jerusalén haber dejado libres a sus esclavos y luego haberlos vuelto a tomar, y recuerda la alianza concluida a la salida de Egipto:

«Al cabo de siete años, cada uno de vosotros enviará libre a su hermano el hebreo que le haya sido vendido (…); pero vuestros padres no Me escucharon.»

(Yirmeyahu [Jeremías] 34:14) — מִקֵּ֣ץ שֶׁ֣בַע שָׁנִ֡ים תְּֽשַׁלְּח֡וּ אִישׁ֩ אֶת־אָחִ֨יו הָעִבְרִ֜י אֲשֶֽׁר־יִמָּכֵ֣ר לְךָ֗ וַעֲבָֽדְךָ֙ שֵׁ֣שׁ שָׁנִ֔ים וְשִׁלַּחְתּ֥וֹ חׇפְשִׁ֖י מֵעִמָּ֑ךְ וְלֹֽא־שָׁמְע֤וּ אֲבֽוֹתֵיכֶם֙ אֵלַ֔י וְלֹ֥א הִטּ֖וּ אֶת־אׇזְנָֽם׃

Una dimensión de fe: la prueba del séptimo año

En la Mishná, la shemitá figura entre las causas del exilio: «El exilio llega al mundo por la idolatría, las uniones prohibidas, el derramamiento de sangre y el no dejar descansar la tierra» (Pirkei Avot 5:9). El propio texto bíblico vincula la destrucción con la shemitá: «Entonces la tierra pagará sus shabatot, todos los días de la desolación» (Vayikrá 26:34), y el libro de Crónicas concluye que el exilio en Babilonia duró setenta años «hasta que la tierra hubo pagado sus shabatot» (Divré Hayamim II [II Crónicas] 36:21).

«Entonces la tierra pagará sus shabatot todos los días de la desolación, mientras vosotros estéis en el país de vuestros enemigos; entonces la tierra descansará y pagará sus shabatot.»

(Vayikrá 26:34) — אָז֩ תִּרְצֶ֨ה הָאָ֜רֶץ אֶת־שַׁבְּתֹתֶ֗יהָ כֹּ֚ל יְמֵ֣י הׇשַּׁמָּ֔הֿ וְאַתֶּ֖ם בְּאֶ֣רֶץ אֹיְבֵיכֶ֑ם אָ֚ז תִּשְׁבַּ֣ת הָאָ֔רֶץ וְהִרְצָ֖ת אֶת־שַׁבְּתֹתֶֽיהָ׃

Sería falso hacer de ella la causa única del exilio: la Mishná enumera varias.

4. ¿Cómo se observa la shemitá?

Esta sección describe las grandes líneas de la halajá; para los casos concretos (jardín, compra de frutas en Israel), conviene consultar a un rabino o al rabinato local.

Lo que prohíbe la Torá. Según el Sefer Hajinuj, los trabajos agrícolas prohibidos por la Torá son: sembrar, podar, segar y vendimiar. Otros trabajos (abonar, cavar) están prohibidos por los Sabios, y algunos trabajos están permitidos (Sefer Hajinuj, mitzvá 84). El Rambam señala también que está prohibido «fortalecer las manos» de quienes trabajan la tierra ese año, por ejemplo vendiéndoles herramientas agrícolas (Rambam, Hiljot Shemitá veYovel 8:1).

La santidad de los frutos (kedushat shevi’it). Los productos del séptimo año tienen un estatus particular: no deben desperdiciarse. La Mishná establece «una gran regla»: lo que está destinado a la alimentación del hombre no sirve para hacer un cataplasma para el hombre, y menos aún para el animal (Mishná Shevi’it 8:1). El fruto se come, no se destruye ni se vende como una mercancía ordinaria.

La remisión de las deudas. La Mishná dice que la shemitá cancela los préstamos, con o sin documento escrito (Mishná Shevi’it 10:1). Prevé también excepciones (el crédito en cuenta corriente de un comerciante, el salario de un obrero mientras no se haya convertido en préstamo).

Solo en la Tierra de Israel. «La shemitá solo se aplica en la Tierra de Israel, pues está dicho: “cuando entréis en el país”» (Rambam, Hiljot Shemitá veYovel 4:25). La remisión de las deudas, en cambio, se aplica en todas partes (véase más abajo).

El prozbul de Hilel

En el cambio de era, Hilel el Anciano constató que la gente se negaba a prestar al acercarse la shemitá, lo que violaba otro versículo («Guárdate de tener un pensamiento vil (…)», Devarim 15:9). Instituyó entonces el prozbul:

«El prozbul no cancela la deuda. Es una de las instituciones de Hilel el Anciano: cuando vio que el pueblo se abstenía de prestarse mutuamente y transgredía lo que está escrito en la Torá, “Guárdate (…)”, Hilel instituyó el prozbul.»

(Mishná Shevi’it 10:3) — פרוזבול, אינו משמט. זה אחד מן הדברים שהתקין הלל הזקן, כשראה שנמנעו העם מלהלוות זה את זה ועוברין על מה שכתוב בתורה (דברים טו) השמר לך פן יהיה דבר עם לבבך בליעל וגו’, התקין הלל לפרוזבול:

La fórmula es una declaración ante un tribunal: «Os remito a vosotros, los jueces del lugar, toda deuda que tengo, para poder cobrarla cuando quiera» (Mishná Shevi’it 10:4). Se considera así que la deuda pasa al tribunal, que no está sometido a la remisión (Rambam, Hiljot Shemitá veYovel 9:15). La Mishná Guitín dice que esta institución se hizo «para el buen orden del mundo» (mipné tikún haolam) (Mishná Guitín 4:3).

El Talmud plantea la dificultad: ¿cómo puede un Sabio anular una ley de la Torá? Respuesta de Abayé: se trata de la shemitá «de nuestros días», y se sigue la opinión de Rabí (Yehudá Hanasí), según la cual la remisión de los créditos solo es de rango bíblico cuando la propia tierra está en remisión (Guitín 36a):

«Rabí dice: “Esta es la regla de la remisión: remite…” (Devarim 15:2): el versículo habla de dos remisiones, la de la tierra y la de los créditos. Cuando remites la tierra, remites los créditos; cuando no remites la tierra, no remites los créditos.»

(Guitín 36a) — דתניא, רבי אומר: ״וזה דבר השמיטה שמוט״ – בשתי שמיטות הכתוב מדבר: אחת שמיטת קרקע ואחת שמיטת כספים. בזמן שאתה משמט קרקע – אתה משמט כספים, בזמן שאי אתה משמט קרקע, אי אתה משמט כספים.

El Rambam extrae de ello la consecuencia: hoy, la remisión de los créditos es solo rabínica, y el prozbul actúa sobre ella; no actúa sobre una shemitá de rango bíblico (Rambam, Hiljot Shemitá veYovel 9:2; 9:16). El Shulján Aruj lo expresa así: «La remisión de los créditos solo se aplica según la Torá cuando se observa el yovel; hoy se aplica en todas partes según los Sabios» (Shulján Aruj, Jóshen Mishpat 67:1). Añade que el prozbul se redacta ante un tribunal competente (Jóshen Mishpat 67:18).

Aquí aparece una divergencia de costumbre. El Rema (Rabí Moshé Isserles, de tradición ashkenazí) señala que, según algunos, la remisión ya no se aplica en absoluto hoy, y que en ellos se apoyaban en los países ashkenazíes para no practicarla; evoca también la protesta del Rosh (Rabenu Asher) contra esa costumbre. Añade el cálculo de los años: los años 5320 y 5327 fueron años de shemitá (Jóshen Mishpat 67:1, Rema). El texto del propio Shulján Aruj de Rabí Yosef Caro (costumbre sefardí de referencia) sostiene, en cambio, que la remisión rabínica se aplica hoy en todas partes, y por eso el prozbul sigue siendo de uso corriente en numerosas comunidades.

5. ¿Sigue vigente el yovel?

No, al menos no según la opinión dominante. El Talmud recoge una baraita: «Desde que las tribus de Reuvén, de Gad y la media tribu de Menashé fueron exiliadas, los yovelot cesaron, pues está dicho: “Proclamaréis la libertad en el país para todos sus habitantes”, es decir, cuando todos sus habitantes están en él, y no cuando una parte de ellos está exiliada» (Arajín 32b).

«Desde que las tribus de Reuvén, de Gad y la media tribu de Menashé fueron exiliadas, los yovelot cesaron, pues está dicho: “para todos sus habitantes”, cuando todos sus habitantes están en él, y no cuando una parte de ellos está exiliada.»

(Arajín 32b) — דתניא: משגלו שבט ראובן ושבט גד וחצי שבט המנשה בטלו יובלות, שנאמר: ״וקראתם דרור בארץ לכל ישביה״, בזמן שכל יושביה עליה, ולא בזמן שגלו מקצתן.

El Rambam retoma esta regla (Rambam, Hiljot Shemitá veYovel 10:8): el yovel solo está vigente cuando las tribus están en su lugar. En la época del Segundo Templo se siguieron contando, sin embargo, los años de yovel, pero solo «para santificar las shemitot»: Rav Najmán bar Yitzjak, en la misma página del Talmud, dice que se contaban los yovelot para santificar los años sabáticos (Arajín 32b; Rambam, Hiljot Shemitá veYovel 10:3). Hoy, por tanto, no se cuenta ningún yovel. El texto se lee, no obstante, como una promesa: el jubileo solo volverá a estar vigente cuando todo Israel esté de nuevo en su tierra, en el orden de las tribus, lo que el Rambam llama el tiempo en que «todos sus habitantes están en ella» (Rambam, Hiljot Shemitá veYovel 10:8).

Esta discusión fija también la naturaleza actual de la shemitá. El Rambam escribe que, cuando el yovel no está vigente, ninguna de estas leyes se aplica, salvo la shemitá de la tierra en la Tierra de Israel; y la remisión de los créditos en todas partes, pero solo por decisión de los Sabios (Rambam, Hiljot Shemitá veYovel 10:9). La cuestión de si la shemitá de la tierra es hoy todavía de rango bíblico o solo rabínica es discutida entre las autoridades; no damos aquí el detalle, y corresponde a un rabino decidir en un caso concreto.

6. Un poco de historia

En los orígenes. Según el Rambam, se empezó a contar los años de shemitá catorce años después de la entrada en la tierra (siete años de conquista y siete de reparto): la primera shemitá cayó, pues, en el año veintiuno tras la entrada, y el primer yovel en el sesenta y cuatro (Rambam, Hiljot Shemitá veYovel 10:2). Enumera diecisiete yovelot antes de la destrucción del Primer Templo (10:3).

Al regreso de Babilonia. En el libro de Nejemyá (Nehemías), los habitantes se comprometen a renunciar al séptimo año: «Dejaremos el séptimo año y todo crédito» (Nejemyá 10:32).

«En cuanto a los pueblos del país que traen mercancías y todo tipo de víveres el día de Shabat para venderlos, no les compraremos nada en Shabat ni en día santo; y dejaremos el séptimo año, así como toda exigencia de deuda.»

(Nejemyá 10:32) — וְעַמֵּ֣י הָאָ֡רֶץ הַֽמְבִיאִים֩ אֶת־הַמַּקָּח֨וֹת וְכׇל־שֶׁ֜בֶר בְּי֤וֹם הַשַּׁבָּת֙ לִמְכּ֔וֹר לֹא־נִקַּ֥ח מֵהֶ֛ם בַּשַּׁבָּ֖ת וּבְי֣וֹם קֹ֑דֶשׁ וְנִטֹּ֛שׁ אֶת־הַשָּׁנָ֥ה הַשְּׁבִיעִ֖ית וּמַשָּׁ֥א כׇל־יָֽד׃

En la época del Segundo Templo. El primer libro de los Macabeos relata que, en el año 162 antes de la era común, la fortaleza de Bet Tzur tuvo que rendirse «porque no tenían víveres, pues era un año sabático», y que los defensores de Jerusalén carecían de provisiones «porque era el séptimo año» (1 Macabeos 6:49 y 53). El historiador Flavio Josefo refiere un edicto de Julio César que dispensaba a los judíos de tributo el séptimo año (Antigüedades judías XIV, 202-206), y menciona el asedio de Jerusalén por Herodes en el año 37 antes de la era común, llevado a cabo durante un año sabático (Antigüedades judías XIV, 475). Estos textos muestran que la shemitá tenía efectos militares y fiscales reales.

Tras la ruina del Templo. Bajo el peso del impuesto romano, los Sabios flexibilizaron las modalidades. El Talmud refiere que Rabí Yanai proclamaba: «Salid y sembrad el séptimo año a causa de la arnoná» (Sanedrín 26a), siendo la arnoná un impuesto pesado sobre las tierras.

«Rabí Yanai proclamaba: “Salid y sembrad el séptimo año a causa de la arnoná.”»

(Sanedrín 26a) — כדמכריז רבי ינאי: ״פוקו וזרעו בשביעית משום ארנונא״

En el Israel moderno. Cuando se desarrollaron las primeras aldeas agrícolas en la Palestina otomana, la cuestión de la shemitá se planteó con toda su agudeza: en 1889 (5649), varios rabinos, entre ellos Rabí Shmuel Mohilever y Rabí Yitzjak ElJanán Spektor de Kovno, autorizaron la venta ficticia de las tierras a un no judío, el heter mejirá («permiso de venta»). El Rav Kook, rabino de Jafa y de las colonias, lo renovó ya en 1909 (5670) y expuso sus fundamentos en su Shabat Haárets. Rabinos de Jerusalén, entre ellos Rabí Shmuel Salant, se opusieron. Todavía hoy el heter mejirá es objeto de desacuerdo: algunos lo aceptan, otros lo descartan y prefieren otros modos de observancia (barbecho real, productos de agricultores no judíos, cosecha gestionada por un tribunal rabínico, llamada otzar bet din). En los últimos años, la shemitá se observó en 5775 (2014-2015) y 5782 (2021-2022). La próxima será 5789 (2028-2029).

7. Lecturas moral, filosófica y mística

Hay que distinguir aquí la halajá (la ley práctica) de las lecturas que no la modifican.

Una lectura del tiempo (agadá). El Talmud afirma: «El mundo existirá seis mil años, y un milenio en desolación» (Rav Katiná, Sanedrín 97a). La estructura de los siete días, de los siete años y del séptimo milenio se lee como un mismo motivo.

«Rav Katiná dijo: el mundo existirá seis mil años, y uno [milenio] será desolado.»

(Sanedrín 97a) — אמר רב קטינא: שית אלפי שני הוי עלמא, וחד חרוב

El Ramban y el «secreto» de la shemitá. En su comentario a Vayikrá 25:2, Najmánides escribe que este pasaje despierta a «un gran secreto entre los secretos de la Torá»: los seis días de la creación son los días del mundo, y el séptimo es un Shabat para D-os, «y los años aluden a lo que ocurrirá en la duración de todos los días del mundo». Por eso, añade, la Torá es más severa con la shemitá que con las demás prohibiciones y hace venir el exilio a causa de ella. Cita también la sentencia de Rav y Shmuel según la cual «cincuenta puertas de entendimiento (biná) fueron creadas en el mundo y todas fueron dadas a Moshé salvo una» (Rosh Hashaná 21b), y propone, con prudencia («quizá»), ver en ello una alusión a las siete shemitot: el yovel sería la puerta de la biná que no fue transmitida (Ramban sobre Vayikrá 25:2). Se trata de una lectura mística, del orden del «secreto» (sod): no tiene ningún efecto sobre la ley y debe leerse como tal.

«Los días aluden a lo que Él creó en la obra del Génesis, y los años aluden a lo que ocurrirá en la creación de todos los días del mundo.»

(Ramban sobre Vayikrá 25:2) — והנה הימים רמז לאשר ברא במעשה בראשית, והשנים ירמזו לאשר יהיה בבריאת כל ימי עולם

Lo que enseña el Rav Raphaël Benizri

El Rav Benizri no dedicó ninguna clase a la shemitá como tal, pero vuelve sobre ella en varias clases, siempre desde el ángulo del tiempo y de la libertad. Recogemos lo que está publicado, sin añadir nada.

  • En su clase sobre el balance del año (Elul), describe el tiempo judío como un tiempo que tiene un comienzo y una finalidad: «En la semana, es el Shabat, el séptimo día. Es la shemitá en el ciclo de los años. Es el yovel, el jubileo, en el ciclo de los cincuenta años», hasta el séptimo milenio. Vivir «al margen de este tiempo» es, dice, la primera definición de la idolatría. Véase la clase: Elul: el balance del año.
  • En su clase sobre Yoná y Kipur, recuerda que, al término del yovel, el día de Kipur, se libera a todo hombre y se devuelve la tierra a sus propietarios originales, «puesto que la tierra nunca se vende a perpetuidad», y de ello deduce que la liberación debe empezar primero por uno mismo, porque quien sigue sometido a sus condicionamientos no ha salido de sí mismo. Véase la clase: Yom Kipur: el libro de Yoná y la teshuvá.
  • En su clase sobre el quincuagésimo día (Shavuot), relaciona el shofar del jubileo con el shofar del Sinaí: «cuando se han contado las shemitot, siete veces siete, se llega al año cincuenta: cada uno vuelve a su familia, a su propiedad, a su raíz», e incluso quien quiso seguir siendo esclavo debe salir en el yovel. Véase la clase: Shavuot: el día cincuenta, fuera de la cuenta.
  • En su clase sobre Mishpatim, relaciona la liberación del esclavo hebreo con el ciclo sabático: «todo procede del ciclo sabático y todo se nutre del Shabat; cuando el Shabat de los siete años, siete veces siete, llega a su culminación, el siervo es liberado». Véase la clase: Mishpatim: el esclavo hebreo y la libertad.
Portillo de madera abierto en un muro de piedra seca que da a un campo sin arar, fotografía en blanco y negro

8. Ideas equivocadas sobre la shemitá y el yovel

  • «El año sabático son vacaciones.» No: el suelo descansa, pero la Torá pide sobre todo un cambio en la relación con la propiedad y con la deuda (Shemot 23:11; Devarim 15:2).
  • «El yovel todavía se practica.» No: desde el exilio de Reuvén, Gad y Menashé, ya no se aplica (Arajín 32b; Rambam, Hiljot Shemitá veYovel 10:8).
  • «Las deudas se borran cada siete años, sin excepción.» En la práctica, el prozbul de Hilel las preserva (Mishná Shevi’it 10:3-4). La remisión sigue siendo, sin embargo, un principio fuerte de la Torá.
  • «El heter mejirá es unánime.» Falso: ha seguido siendo controvertido desde 1889 (véase más arriba).

9. Preguntas frecuentes sobre la shemitá y el yovel

¿Cuál es el próximo año de shemitá?

La shemitá vuelve cada siete años, y el año judío 5782 (2021-2022) fue uno de ellos; el siguiente es 5789, que comienza en Rosh Hashaná en 2028 y termina en 2029. Un año judío es año de shemitá cuando su número es múltiplo de siete.

¿Se aplica la shemitá fuera de Israel?

No para el trabajo de la tierra (Rambam, Hiljot Shemitá veYovel 4:25). La remisión de los créditos se aplica, en cambio, en todo lugar, según los Sabios.

¿Qué es un prozbul y debo hacer uno?

Es un acto redactado ante un tribunal rabínico que permite al prestamista seguir reclamando sus créditos a pesar de la shemitá (Mishná Shevi’it 10:3-4; Guitín 36a). Las comunidades que siguen la remisión de los créditos lo hacen redactar antes del final del sexto año. Para su caso, consulte a un rabino.

¿Se pueden comer los frutos del séptimo año?

Sí, pero con precauciones: tienen una santidad (kedushat shevi’it) y no deben desperdiciarse (Mishná Shevi’it 8:1).

¿Qué es el heter mejirá?

Una venta ficticia del suelo a un no judío, introducida en 1889 por varios rabinos para permitir la supervivencia de las colonias agrícolas. Algunos la aceptan, otros la rechazan.

¿Por qué ya no se aplica el yovel?

Porque supone que todos los habitantes del país estén en su lugar, lo que ya no ocurre desde el exilio de algunas tribus (Arajín 32b).

¿Existe un vínculo entre la shemitá y Rosh Hashaná?

Sí: la Mishná fija en el 1 de Tishrei «el año nuevo de los años, de las shemitot y de los yovelot» (Rosh Hashaná 1:1). La shemitá comienza, pues, en Rosh Hashaná.

Para ir más lejos

Para seguir leyendo, he aquí algunas lecturas del sitio.

Fuentes y referencias (22)
  • Shemot (Éxodo) 23:10-11
  • Vayikrá (Levítico) 25:1-55 (en particular 25:2-12; 25:15-16; 25:21-23; 25:29-33; 25:39-42); 26:34-35
  • Devarim (Deuteronomio) 15:1-3; 15:9; 31:10-11
  • Yirmeyahu (Jeremías) 34:13-17
  • Nejemyá (Nehemías) 10:32
  • Divré Hayamim II (II Crónicas) 36:20-21
  • 1 Macabeos 6:49 y 53
  • Mishná Shevi’it 8:1; 10:1; 10:3-4
  • Mishná Guitín 4:3
  • Mishná Sotá 7:8
  • Mishná Rosh Hashaná 1:1
  • Mishná Pirkei Avot 5:9
  • Talmud de Babilonia, Guitín 36a; Arajín 32b; Sanedrín 26a; Sanedrín 97a; Rosh Hashaná 21b
  • Rashí sobre Vayikrá 25:1 y 25:2
  • Ramban sobre Vayikrá 25:2
  • Rambam, Mishné Torá, Hiljot Jagigá 3:1-3
  • Rambam, Mishné Torá, Hiljot Shemitá veYovel 1:1; 4:24-25; 8:1; 9:1-2; 9:15-16; 10:2-3; 10:8-9
  • Sefer Hajinuj, mitzvot 84, 330, 477
  • Shulján Aruj, Jóshen Mishpat 67:1 y 67:18 (con la glosa del Rema)
  • Josefo, Antigüedades judías XIV, 202-206 y 475
  • Rav Avraham Yitzjak Hacohen Kook, Shabat Haárets
  • Clases del Rav Raphaël Benizri: Elul: el balance del año; Yom Kipur: el libro de Yoná y la teshuvá; Shavuot: el día cincuenta, fuera de la cuenta; Mishpatim: el esclavo hebreo y la libertad

Artículo de la redacción de Pensées Juives. Los pasajes atribuidos al Rav Raphaël Benizri proceden de sus clases publicadas en este sitio.