El viernes, unos minutos antes de la puesta del sol, en millones de hogares una mujer enciende dos llamas, pasa las manos frente a ellas, cierra los ojos y pronuncia una bendición. ¿Por qué velas, por qué antes de la puesta del sol y por qué, en la tradición, es sobre todo la mujer de la casa quien realiza este gesto? Este artículo responde a partir de la Mishná, el Talmud, los midrashim, Maimónides y el Shulján Aruj, separando la ley práctica (halajá) de las lecturas morales, místicas e históricas, y señalando las diferencias de costumbre.
Encender una luz en casa antes del Shabat es una obligación de origen rabínico, considerada por el Talmud una «obligación» (jová) y no una simple opción; incumbe a todos los miembros de la casa, hombres y mujeres. El Shulján Aruj precisa que las mujeres están «más exhortadas», porque están en casa y se ocupan de las necesidades del hogar. Se dan varias razones: la luz evita que se coma a oscuras y asegura la paz del hogar (shalom bayit); un midrash vincula la mitzvá con Adán y Javá (Eva), y otro recuerda la vela de Sará, «encendida de una víspera de Shabat a la siguiente». Se enciende antes de la puesta del sol, con una bendición, y quien enciende entra así en el Shabat.
1. Lo que dice la Torá: una prohibición de fuego, no una orden de encender
La Torá no contiene ningún versículo que ordene encender velas para el Shabat. Contiene, por el contrario, una prohibición:
«No encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas el día del Shabat.»
(Shemot [Éxodo] 35:3) — לֹא־תְבַעֲרוּ אֵשׁ בְּכֹל מֹשְׁבֹֽתֵיכֶם בְּיוֹם הַשַּׁבָּֽת׃
Precisamente porque el fuego no puede encenderse durante el Shabat, hay que encenderlo antes. La mitzvá de las velas es, pues, una institución de los Sabios, cuyo fundamento en la Escritura es indirecto: el profeta pide llamar al Shabat «delicia» (Yeshayahu [Isaías] 58:13), y el Rambam sitúa la luz «en la delicia del Shabat» (Hiljot Shabat 5:1). El Rambam, que incluye el encendido de la luz entre las leyes del Shabat, lo inscribe expresamente entre las obligaciones «de las palabras de los escribas»: se recita la bendición «como se hace con todas las cosas a las que se está obligado por las palabras de los escribas» (Rambam, Mishné Torá, Hiljot Shabat 5:1).
Es un matiz importante. Una mujer que no ha encendido no ha transgredido un mandamiento de la Torá en sentido estricto; pero eso no convierte el gesto en una costumbre facultativa. El Talmud lo califica de obligación (jová).
2. La Mishná y el Talmud: una luz obligatoria
La Mishná: tres cosas que decir al caer la tarde
El capítulo 2 de la Mishná Shabat es el gran texto de la mitzvá. Se abre con una pregunta práctica: «¿Con qué se enciende y con qué no se enciende?» (Mishná Shabat 2:1). Enumera mechas y aceites que quedan excluidos, y el Talmud y los códigos posteriores precisaron lo que conviene hoy; para el detalle, se consultará a un rabino. Termina con dos enseñanzas, una de advertencia y otra de costumbre:
«Por tres transgresiones mueren las mujeres de parto: porque no son cuidadosas con la nidá, con la jalá y con el encendido de la luz.»
(Mishná Shabat 2:6) — עַל שָׁלשׁ עֲבֵרוֹת נָשִׁים מֵתוֹת בִּשְׁעַת לֵדָתָן, עַל שֶׁאֵינָן זְהִירוֹת בַּנִּדָּה וּבַחַלָּה וּבְהַדְלָקַת הַנֵּר:
«Tres cosas debe decir el hombre en su casa la víspera del Shabat, al caer la noche: “¿Habéis separado los diezmos? ¿Habéis hecho el eruv? Encended la luz”.»
(Mishná Shabat 2:7) — שְׁלשָׁה דְבָרִים צָרִיךְ אָדָם לוֹמַר בְּתוֹךְ בֵּיתוֹ עֶרֶב שַׁבָּת עִם חֲשֵׁכָה. עִשַּׂרְתֶּם. עֵרַבְתֶּם. הַדְלִיקוּ אֶת הַנֵּר
Dos observaciones. En primer lugar, la frase de la Mishná 2:6 es dura, pero es de orden moral, una advertencia: asocia la luz con otras dos mitzvot, la nidá (la pureza familiar) y la jalá (la porción separada de la masa). Una baraita de Rabí Yosé retoma estas tres mitzvot hablando de «tres cosas vinculadas con la muerte» (dibké mita, o «aceleradores de muerte» según otra versión de la expresión), lo que muestra que el propio Talmud discute el sentido del término (Shabat 32a). Volveremos sobre la razón que le da el Talmud de Jerusalén.
En segundo lugar, la Mishná 2:7 se dirige al «hombre»: es el dueño de la casa quien recuerda a todos, antes de que caiga la noche, que no olviden la luz. Hay, pues, desde la Mishná, una responsabilidad compartida. En cuanto a la hora, si ya es el crepúsculo dudoso (ben hashmashot), «no se encienden las luces» (Mishná Shabat 2:7; Shulján Aruj, Óraj Jaím 261:1).
El Talmud: «jová»
El Talmud de Babilonia se pregunta por qué ciertos combustibles están prohibidos, y llega a establecer el estatus de la luz:
«Rav Najmán bar Rav Zavdá, o según otros Rav Najmán bar Rava, dijo en nombre de Rav: encender la luz del Shabat es una obligación (jová); lavarse las manos y los pies con agua caliente por la noche es facultativo (reshut).»
(Shabat 25b) — דְּאָמַר רַב נַחְמָן בַּר רַב זַבְדָּא, וְאָמְרִי לַהּ אָמַר רַב נַחְמָן בַּר רָבָא אָמַר רַב: הַדְלָקַת נֵר בְּשַׁבָּת חוֹבָה, רְחִיצַת יָדַיִם וְרַגְלַיִם בְּחַמִּין עַרְבִית, רְשׁוּת
En la misma página, el Talmud ofrece una lectura conmovedora de un versículo de Lamentaciones. «Mi alma está excluida de la paz» (Eijá 3:17): Rabí Abahu ve en ello la privación del encendido de la luz del Shabat que sufre el exiliado, que ya no tiene un hogar donde hacerlo (Shabat 25b). La luz del Shabat es aquí el signo mismo de la paz del hogar.
Más adelante, el Talmud se maravilla ante una recompensa:
«Rav Huná dijo: quien tiene la costumbre de la luz (ner) tendrá hijos sabios en la Torá.»
(Shabat 23b) — אָמַר רַב הוּנָא: הָרָגִיל בְּנֵר הָוְיִין לֵיהּ בָּנִים תַּלְמִידֵי חֲכָמִים
El Talmud ilustra esta enseñanza: Rav Huná pasaba ante la casa de Rabí Avín el carpintero, vio que encendía muchas lámparas en honor del Shabat y dijo: «De aquí saldrán dos grandes hombres»; de esa familia salieron, en efecto, Rav Idi bar Avín y Rav Jiyá bar Avín (Shabat 23b). El Talmud cuenta la misma historia a propósito de Rav Jisdá y Rav Shezví.
Rambam: una obligación para cada uno
El Rambam precisa que el encendido de la luz del Shabat «no es facultativo», ni una mitzvá que no se esté obligado a perseguir, como el eruv de los patios o el lavado de manos antes de la comida, «sino que es una obligación»; y añade:
«Tanto los hombres como las mujeres están obligados a tener una luz encendida en su casa durante el Shabat.»
(Rambam, Hiljot Shabat 5:1) — וְאֶחָד אֲנָשִׁים וְאֶחָד נָשִׁים חַיָּבִין לִהְיוֹת בְּבָתֵּיהֶן נֵר דָּלוּק בְּשַׁבָּת
Añade que, incluso sin recursos, se debe pedir prestado: «incluso quien no tiene nada que comer pide de puerta en puerta, compra aceite y enciende la luz, porque forma parte de la delicia del Shabat (oneg Shabat)» (Hiljot Shabat 5:1; Shulján Aruj, Óraj Jaím 263:2).
3. ¿Por qué la mujer? Varias respuestas, en varios niveles
Respuesta práctica: la mujer está en casa
La halajá más sencilla la da el Rambam, y el Shulján Aruj la retoma en lo esencial:
«Las mujeres están más exhortadas a esta cosa que los hombres, porque están presentes en la casa y se ocupan de los trabajos de la casa.»
(Rambam, Hiljot Shabat 5:3) — וְנָשִׁים מְצֻוּוֹת עַל דָּבָר זֶה יוֹתֵר מִן הָאֲנָשִׁים לְפִי שֶׁהֵן מְצוּיוֹת בַּבָּתִּים וְהֵן הָעֲסוּקוֹת בִּמְלֶאכֶת הַבַּיִת
El mismo pasaje precisa que, no obstante, corresponde al hombre velar por ello: «debe advertirles y controlarlas, y decirles, a ellas y a la gente de su casa, la víspera del Shabat antes de la noche: encended la luz» (Rambam, Hiljot Shabat 5:3, retomando la Mishná 2:7). El Shulján Aruj (Óraj Jaím 263:3) retoma la misma idea: «Las mujeres están más exhortadas a ello porque están presentes en la casa y se ocupan de las necesidades de la casa.»
En el plano de la halajá, se trata, pues, de un reparto de funciones, no de una exclusión: el texto dice expresamente que los hombres también están obligados (Rambam, Hiljot Shabat 5:1; Shulján Aruj, Óraj Jaím 263:2). Cada uno enciende en su propia casa; los estudiantes que se alojan fuera de su hogar encienden en su habitación y pronuncian la bendición; pero «quien está con su mujer no necesita encender en su habitación, porque su mujer bendice por él» (Shulján Aruj, Óraj Jaím 263:6).
Respuesta agádica: Adán, Javá y la luz
El Talmud de Jerusalén y el Midrash Bereshit Rabá dan una razón de un registro muy distinto. El Yerushalmi relata sobre la misma Mishná:
«Adán, el primero, era la luz (ner) del mundo, como está dicho: “La luz de D-os es el alma del hombre” (Mishlé 20:27). Javá le causó la muerte; por eso se confió (masrú) a la mujer la mitzvá de la luz.»
(Talmud de Jerusalén, Shabat 2:6) — אָדָם הָרִאשׁוֹן נֵרוֹ שֶׁלְּעוֹלָם הָיָה. שֶׁנֶּאֱמַר נֵר אֱלֹהִים נִשְׁמַת אָדָם. וְגָרְמָה לוֹ חַוָּה מִיתָה. לְפִיכָךְ מָסְרוּ מִצְוַת הַנֵּר לָאִשָּׁה
El Midrash Bereshit Rabá (17:8) da la misma serie de tres mitzvot (nidá, jalá, luz) en forma de preguntas planteadas a Rabí Yehoshúa:
«¿Y por qué se le dio la mitzvá de la luz del Shabat? Les dijo: porque ella apagó el alma de Adán, el primero; por eso se le dio la mitzvá de la luz del Shabat.»
(Bereshit Rabá 17:8) — וּמִפְּנֵי מָה נִתַּן לָהּ מִצְוַת נֵר שַׁבָּת, אָמַר לָהֶן עַל יְדֵי שֶׁכִּבְּתָה נִשְׁמָתוֹ שֶׁל אָדָם הָרִאשׁוֹן, לְפִיכָךְ נִתַּן לָהּ מִצְוַת נֵר שַׁבָּת
Hay que leer estos textos como lo que son, midrashim (relatos de interpretación) que vinculan la mitzvá con la falta del Génesis: la luz del Shabat «repara» simbólicamente el alma apagada. Obsérvese la formulación: el Yerushalmi dice «se le confió (masrú)» la mitzvá, un verbo de transmisión; Bereshit Rabá dice «se le dio». La tradición lee en ello una misión más que una sanción; se trata de la manera en que el propio texto formula la mitzvá. Es una lectura agádica y no la razón de la halajá práctica, que da el Rambam (véase más arriba). La señalamos como un punto cuya interpretación debe revisar un rabino.
Respuesta por los patriarcas: Sará y Rivká
Un tercer midrash vincula la vela de Shabat con Sará. El versículo dice que Itzjak «llevó a Rivká a la tienda de Sará, su madre» (Bereshit [Génesis] 24:67); Bereshit Rabá (60:16) extrae de ahí cuatro signos de la casa de Sará, entre ellos:
«Todos los días que Sará vivió, ardía una luz de una víspera de Shabat a la otra víspera de Shabat; cuando murió, esa luz se apagó; cuando llegó Rivká, volvió.»
(Bereshit Rabá 60:16) — כָּל יָמִים שֶׁהָיְתָה שָׂרָה קַיֶּמֶת הָיָה נֵר דּוֹלֵק מִלֵּילֵי שַׁבָּת וְעַד לֵילֵי שַׁבָּת, וְכֵיוָן שֶׁמֵּתָה פָּסַק אוֹתוֹ הַנֵּר, וְכֵיוָן שֶׁבָּאת רִבְקָה חָזַר
Rashí retoma esta enseñanza sobre el versículo: «una luz ardía en la tienda de una víspera de Shabat a la siguiente, había bendición en la masa, y una nube estaba unida a la tienda; a su muerte esto cesó, y a la llegada de Rivká volvió» (Rashí sobre Bereshit 24:67). La vela de Shabat se convierte así en uno de los signos de la casa judía, transmitido de matriarca en matriarca.
Respuesta del hogar: shalom bayit
El Talmud da un criterio de prioridad que ilumina el espíritu de la mitzvá. Si solo se puede comprar aceite para la luz de la casa o para la luz de Janucá, la luz de la casa va primero, y lo mismo ocurre entre ella y el vino del Kidush:
«Rava dijo: me resulta evidente que, entre la luz de su casa y la luz de Janucá, la luz de su casa es preferible, a causa de la paz de su casa (shalom beitó).»
(Shabat 23b) — אָמַר רָבָא: פְּשִׁיטָא לִי, נֵר בֵּיתוֹ וְנֵר חֲנוּכָּה — נֵר בֵּיתוֹ עָדִיף, מִשּׁוּם שְׁלוֹם בֵּיתו
El Rambam extrae de ahí una frase célebre: la luz de la casa precede a la de Janucá «a causa de la paz de su casa; pues el Nombre [de D-os] se borra para hacer la paz entre un hombre y su mujer. Grande es la paz: toda la Torá fue dada para hacer la paz en el mundo» (Rambam, Hiljot Meguilá VeJanucá 4:14). El Shulján Aruj lo retoma en una fórmula: «porque no hay paz en el hogar sin luz» (Óraj Jaím 263:3):
«Las mujeres están más exhortadas a ello, porque están presentes en la casa […]; y si no se tienen los medios para comprar [a la vez] una luz de Shabat y de Janucá, la luz de Shabat va primero, a causa de la paz del hogar, porque no hay paz en el hogar sin luz.»
(Shulján Aruj, Óraj Jaím 263:3) — הנשים מוזהרות בו יותר מפני שמצויות בבית ועוסקות בצרכי הבית ואם אין ידו משגת לקנות נר לשבת ולקידוש היום נר שבת קודם וכן אם אין ידו משגת לקנות נר שבת ונר לחנוכה נר שבת קודם משום שלום הבית דאין שלום בית בלא נר
Dicho de otro modo, la luz es ante todo un instrumento muy concreto: se ve al cónyuge, se come a la luz, se evita que la mesa del Shabat sea un lugar oscuro. El Talmud deja un rastro concreto de ello: Rava explica que se debe comer a la luz del Shabat, y que por eso se prohibió la brea como combustible, cuyo olor haría abandonar la mesa (Shabat 25b).

4. ¿Cómo se enciende? La ley práctica
¿Cuándo?
Se enciende antes de la puesta del sol, a una hora que fijan los calendarios locales de cada comunidad. El Rambam lo enuncia: «Quien enciende debe encender de día, antes de la puesta del sol» (Hiljot Shabat 5:3). Tampoco hay que encender demasiado pronto: el Shulján Aruj prohíbe «adelantar el encendido cuando todavía es pleno día», porque entonces no se ve que es para el Shabat; pero se puede encender antes si se recibe el Shabat de inmediato, a condición de que sea a partir del final de la tarde (pelag hamin’já), es decir, «una hora y cuarto [temporal] antes de la noche» (Óraj Jaím 263:4).
En el crepúsculo dudoso ya no se enciende (Mishná Shabat 2:7; Shulján Aruj, Óraj Jaím 261:1). Para los casos particulares (viaje, hospital, hotel, luz eléctrica), se consultará a un rabino.
¿Cuántas velas?
El Shulján Aruj escribe: «Se cuidará de hacer una luz hermosa; y algunos tienen la intención de hacer dos mechas, una correspondiente a zajor (“recuerda”), otra a shamor (“guarda”)» (Óraj Jaím 263:1), para remitir a las dos formulaciones del mandamiento del Shabat (Shemot 20:8; Devarim [Deuteronomio] 5:12). El Remá añade: «Se pueden añadir y encender tres o cuatro velas, es la costumbre. Una mujer que olvidó encender una vez enciende después tres velas toda su vida (Maharil)», porque se puede añadir a una cosa destinada a simbolizar otra, con tal de que no se reduzca su número. La costumbre más extendida es, pues, de dos velas como mínimo, y esos añadidos son costumbres.
La bendición
«Cuando se enciende, se dice: “Bendito eres Tú, Eterno, nuestro D-os, Rey del universo, que nos has santificado con Tus mandamientos y nos has ordenado encender la luz del Shabat.”»
(Shulján Aruj, Óraj Jaím 263:5) — כשידליק יברך ברוך אתה ה’ אלהינו מלך העולם אשר קדשנו במצותיו וצונו להדליק נר של שבת אחד האיש ואחד האשה
Sobre el orden, el Rambam enseña que «se debe bendecir antes de encender» (Hiljot Shabat 5:1), como para toda mitzvá. El Remá, por su parte, recoge dos opiniones, «bendecir antes o después del encendido», y da la costumbre ashkenazí (según el Maharil): para que la bendición se diga antes del cumplimiento de la mitzvá, no se aprovecha la luz antes de haber bendecido; se coloca, pues, la mano delante de la llama después de encender, se bendice y luego se retira la mano (Óraj Jaím 263:5). Se reconoce ahí el gesto de pasar las manos frente a las llamas, cuya forma habitual es cubrirse los ojos: una vez encendida la luz, solo se aprovecha de ella después de la bendición. Las comunidades varían en estos detalles: se seguirá la costumbre de la propia familia y del propio rabino.
Quien enciende entra en el Shabat
Es una regla singular: el encendido hace entrar en el Shabat a quien enciende. El Shulján Aruj recoge la opinión de las Halajot Guedolot (una obra de los gueonim) según la cual, en cuanto se ha encendido, el Shabat «cae sobre» la persona y le prohíbe todo trabajo, y señala otras opiniones para las que la entrada en el Shabat depende de la oración de la noche. La conclusión del Remá es práctica:
«La costumbre es que la mujer que enciende recibe el Shabat con el encendido, a menos que haya puesto una condición de antemano; e incluso una condición en el corazón basta.»
(Remá sobre Shulján Aruj, Óraj Jaím 263:10) — והמנהג שאותה אשה המדלקת מקבלת שבת בהדלקה אם לא שהתנה תחלה
Los demás miembros de la casa siguen teniendo permitido trabajar hasta «Barejú» (Remá, Óraj Jaím 263:10). Por eso, en la práctica, quien enciende lo ha hecho todo antes, y se hacen los preparativos sabiendo que el encendido cierra la semana.
Utilizar la luz
El Rambam permite aprovechar la luz del Shabat (comer, circular), salvo para un trabajo que exija mucha atención (lectura precisa), por temor a que se acerque o se incline la lámpara (Hiljot Shabat 5:2). El Remá añade que hay que dejar las velas en el lugar donde se encendieron, sin encenderlas aquí para colocarlas en otro sitio, y que lo esencial del encendido se refiere a las velas que se ponen sobre la mesa (Óraj Jaím 263:10).
Para cualquier caso particular, los niños, un lugar de vacaciones, una casa sin mujer, un apagón, un incidente, corresponde al rabino de la comunidad decidir.
5. Un poco de historia: la oposición de los caraítas y la práctica de las comunidades
Para medir lo que tiene de original la mitzvá, hay que mirar a quienes la rechazaron. Los caraítas, un movimiento judío surgido en la Edad Media que rechaza la tradición oral, leían «no encenderéis fuego» (Shemot 35:3) al pie de la letra y consideraban que ni siquiera se debe dejar arder durante el Shabat un fuego encendido antes. Según un estudio del Seminario Teológico Judío (JTS), «los hogares caraítas se abstenían, el Shabat, de iluminar y calentar su casa durante toda la Edad Media; la oscuridad se prestaba a la burla». Para los rabanitas, por el contrario, la luz del Shabat es una obligación (Shabat 25b) y una parte de la delicia del Shabat (Rambam, Hiljot Shabat 5:1).
A finales de la Edad Media, el Remá cita al Maharil para dos costumbres: el gesto de la mano delante de las llamas (Óraj Jaím 263:5) y las tres velas de la mujer que olvidó encender (263:1).
En la época moderna, el movimiento Jabad-Lubavitch lanzó el 11 de septiembre de 1974 una campaña internacional para que «cada mujer y joven judía, a partir de los tres años, encienda las velas de Shabat», por iniciativa del Rebe de Lubavitch (según el sitio de Jabad). Es una iniciativa jasídica contemporánea, adoptada en numerosos ámbitos; la edad de tres años es una particularidad propia de ella.
En el plano arqueológico, no tenemos una fuente precisa que citar sobre las propias lámparas de Shabat, y no zanjamos este punto aquí.
6. Varios niveles de lectura
Halajá. El encendido es una obligación de origen rabínico (Rambam 5:1), que incumbe a todos (Shulján Aruj 263:2), con una exhortación particular a la dueña de la casa (263:3), antes de la puesta del sol (Rambam 5:3; Shulján Aruj 261:1; 263:4), con bendición (263:5).
Agadá y musar (lectura moral). La luz es un instrumento de paz: «no hay paz en el hogar sin luz» (Shulján Aruj 263:3). El Talmud la sitúa por encima del vino y de Janucá en el orden de prioridades, porque la paz del hogar precede a lo demás (Shabat 23b). Mishlé (Proverbios) 6:23 dice: «Porque la mitzvá es una lámpara, y la Torá una luz»; la comparación entre la vela y la mitzvá es una imagen antigua, que la tradición desarrolla.
Cábala y jasidut. La tradición cabalística asocia las dos llamas con zajor y shamor (Shulján Aruj 263:1: «algunos tienen la intención»); la imagen del alma como luz (Mishlé 20:27, citado en el Yerushalmi) alimenta lecturas en las que la mujer es quien enciende la luz del alma del hogar. En la costumbre extendida, también se lee el canto «Eshet Jayil» (Mishlé 31:10-31) el viernes por la noche, uno de cuyos versículos dice: «Su lámpara no se apaga de noche» (Mishlé 31:18); el sentido sencillo del versículo se refiere a la actividad de la mujer virtuosa, y la relación con las velas de Shabat es una costumbre de asociación.
Historia. Véase más arriba: oposición caraíta, tradición de Sará, glosa del Maharil, campaña de 1974.
Ideas erróneas sobre las velas de Shabat
«Solo las mujeres están obligadas.» No: «tanto los hombres como las mujeres están obligados a tener una luz encendida en su casa» (Rambam, Hiljot Shabat 5:1; Shulján Aruj, Óraj Jaím 263:2). Las mujeres están más exhortadas porque están en casa (263:3).
«Es un mandamiento de la Torá.» No: es una institución de los Sabios (Rambam, Hiljot Shabat 5:1), aunque el Talmud la declare obligatoria (Shabat 25b).
«La Mishná dice que las mujeres mueren de parto si no encienden.» El texto dice que las mujeres mueren de parto «por tres transgresiones», entre ellas el descuido de la luz (Mishná Shabat 2:6); se trata de una enseñanza de advertencia, discutida en el Talmud (Shabat 32a), que no se lee como una regla de causalidad. No se extrae de ella ninguna práctica.
«Hacen falta exactamente dos velas.» Dos es el mínimo habitual (Shulján Aruj, Óraj Jaím 263:1); se pueden añadir más (Remá), y el texto habla ante todo de una «luz hermosa».
«Encender es como encender cualquier luz; se puede seguir trabajando después.» Para la mujer que enciende, es el comienzo del Shabat, salvo condición previa (Remá, Óraj Jaím 263:10).
Preguntas frecuentes sobre las velas de Shabat
¿A qué hora hay que encender?
Antes de la puesta del sol (Rambam, Hiljot Shabat 5:3), a la hora indicada por el calendario local de la propia comunidad. No se enciende en el crepúsculo dudoso (Shulján Aruj, Óraj Jaím 261:1), y se evita encender demasiado pronto sin recibir el Shabat (263:4).
¿Puede encender un hombre?
Sí, y debe hacerlo si no hay mujer en su casa; la obligación es la misma para todos (Rambam, Hiljot Shabat 5:1; Shulján Aruj, Óraj Jaím 263:2). Un hombre cuya esposa enciende no necesita encender en su habitación (263:6).
¿Por qué se pasan las manos delante de las llamas?
Para que la bendición preceda al momento en que se «aprovecha» la luz (Remá, Óraj Jaím 263:5, según el Maharil); cubrirse los ojos es la forma habitual de este gesto. Es una costumbre ashkenazí; el Rambam, por su parte, hace bendecir antes del encendido (Hiljot Shabat 5:1).
¿Qué hacer si se ha olvidado encender?
Se consultará a un rabino sobre el caso concreto. El Remá recoge la costumbre (Maharil) de que una mujer que olvidó encender una vez enciende después tres velas toda su vida (Óraj Jaím 263:1); es una costumbre ashkenazí, no una obligación.
¿Y las niñas?
Las fuentes citadas aquí no fijan ninguna edad. La costumbre de Jabad de invitar a las niñas a encender desde los tres años se lanzó en 1974. Se seguirá la costumbre de la propia familia y del propio rabino.
¿Se pueden usar velas eléctricas o velas de té?
La Mishná abre el capítulo distinguiendo las mechas y los aceites que convienen (Mishná Shabat 2:1). Los casos modernos pertenecen a la halajá concreta: se consultará a un rabino.
Para ir más lejos
- Las fiestas judías: el sentido de cada fiesta en clases en vídeo
- «Perfumes de Shabat»: el libro del Rav Benizri
- ¿Por qué ocho velas en Janucá? El sentido de las 8 luces
- Folletos gratuitos: preguntas para plantear en la mesa de Shabat
- Glosario de las palabras hebreas del judaísmo
- ¿Qué es el Shabat?
- ¿Qué es la havdalá que cierra el Shabat?
- ¿Qué es Janucá?
Fuentes y referencias (16)
- Bereshit 24:67
- Shemot 20:8; 35:3
- Devarim 5:12
- Yeshayahu 58:13
- Mishlé 6:23; 20:27; 31:10-31 (31:18)
- Eijá 3:17
- Mishná Shabat 2:1; 2:6; 2:7
- Talmud de Babilonia, Shabat 23b; 25b; 32a
- Talmud de Jerusalén, Shabat 2:6
- Bereshit Rabá 17:8; 60:16
- Rashí sobre Bereshit 24:67
- Rambam, Mishné Torá, Hiljot Shabat 5:1-3
- Rambam, Mishné Torá, Hiljot Meguilá VeJanucá 4:14
- Shulján Aruj, Óraj Jaím 261:1; 263:1-6; 263:10 (con las glosas del Remá)
- Jewish Theological Seminary, «The Meaning of the Shabbat Candles» (sobre los caraítas y la oscuridad del Shabat)
- Chabad.org, «The Shabbos Candle Lighting Campaign» (campaña lanzada el 11 de septiembre de 1974)
Artículo de la redacción de Pensées Juives.

