
La importancia de estudiar la parashá de la semana según la halajá
El estudio de la parashá semanal —la sección de la Torá que se lee cada semana en las sinagogas— no es solamente una hermosa costumbre; es una verdadera obligación halájica, profundamente arraigada en la tradición judía. Vincula a cada judío con la Torá, con la comunidad y con el ritmo espiritual del pueblo de Israel.
Una mitzvá que emana de la halajá
El Shulján Aruj (Oraj Jaim 285:1) enseña que todo judío está obligado a completar la lectura de la Torá cada año según la fórmula «Shnaim Mikrá ve-Ejad Targum»: leer cada versículo dos veces en hebreo y una vez en traducción o con su explicación. Esta obligación se deriva de la Guemará (Berajot 8a), que establece:
«Quien repasa la parashá cada semana junto con la comunidad vivirá largos días y largos años».
No se trata, pues, de un simple estudio intelectual, sino de una mitzvá cuyo propósito es mantener una conexión constante con la Torá. Mediante esta lectura, uno se asocia espiritualmente a la lectura pública que se realiza en la sinagoga cada Shabat.
El sentido espiritual de este estudio
Estudiar la parashá de la semana es también vivir al ritmo de la Torá. Cada semana trae un mensaje único, en relación con el calendario, con las necesidades espirituales del momento y con los temas universales del judaísmo: fe, justicia, ética, santidad.
Los maestros del Musar y del jasidismo subrayan que la parashá es una «brújula moral»: guía la conducta individual y colectiva, al mismo tiempo que ilumina los acontecimientos de la vida cotidiana.
Una dimensión comunitaria y educativa
El estudio de la parashá acerca a los judíos de todos los orígenes: crea un lenguaje común en todo el mundo. En cada sinagoga, en cada familia, los debates y comentarios sobre el contenido semanal de la Torá tejen un lazo entre las generaciones y fortalecen la identidad espiritual del pueblo judío.
Además, enseñar la parashá a los niños o comentarla en familia el viernes por la noche o después del rezo de Shabat transforma el hogar en un pequeño Beit Midrash, un foco de estudio y de luz.
En resumen
Según la halajá, estudiar cada semana la parashá con seriedad y constancia es una obligación y una fuente de bendiciones. Nutre el conocimiento, purifica el corazón y refuerza la pertenencia al pueblo de Israel y a su tradición viva. Como dice el Zóhar:
«La Torá e Israel son uno; quien se apega a la Torá se apega a la vida».
La belleza de esta práctica es que une pasado, presente y futuro: cada lectura, cada palabra, es una invitación a renovar nuestro pacto con la sabiduría eterna de la Torá.
Una manera enriquecedora de profundizar en este estudio consiste en asociar cada parashá con un comentario clásico (Rashi, Ramban, Sforno) o con una lectura más introspectiva (Sfat Emet, Netivot Shalom). Cada uno ilumina la misma Torá desde un ángulo distinto, y es en esta diversidad donde se revela toda su profundidad.
